Libro de Jaser · Capítulo 66
- 11. En aquel tiempo murió Hadad, hijo de Bedad, rey de Edom; y Samla de Masreca, del país de los hijos del oriente, reinó en su lugar.
- 22. En el año decimotercero del reinado de Faraón, rey de Egipto, que fue el centésimo vigésimo quinto año de la bajada de los israelitas a Egipto, Samla reinó dieciocho años sobre Edom.
- 33. Y cuando comenzó a reinar, juntó sus ejércitos para ir y pelear contra Zefo, hijo de Elifaz, y los hijos de Quitim, porque ellos habían hecho guerra contra Angeas, rey de África, y destruido todo su ejército.
- 44. Mas él no trabó batalla con él, porque los hijos de Esaú se lo impidieron, diciendo: Él es hermano de ellos; así que Samla oyó la voz de los hijos de Esaú, y se volvió con todas sus fuerzas a la tierra de Edom, y no continuó peleando contra Zefo, hijo de Elifaz.
- 55. Y oyó Faraón, rey de Egipto, esto, diciendo: Samla, rey de Edom, ha determinado pelear contra los hijos de Quitim, y después de esto vendrá a pelear contra Egipto.
- 66. Y cuando oyeron los egipcios este negocio, aumentaron el trabajo sobre los hijos de Israel, para que los israelitas no les hiciesen lo que habían hecho en la guerra con los hijos de Esaú en los días de Hadad.
- 77. Entonces dijeron los egipcios a los hijos de Israel: Daos prisa y haced vuestro trabajo, y cumplid vuestra tarea, y fortaleced la tierra, no sea que los hijos de Esaú, vuestros hermanos, vengan a pelear contra nosotros; pues por causa vuestra vendrán contra nosotros.
- 88. E hicieron los hijos de Israel la labor de los varones de Egipto de día en día, y afligían los egipcios a los hijos de Israel para disminuirlos en la tierra.
- 99. Mas a medida que los egipcios aumentaban el trabajo sobre los hijos de Israel, tanto más los hijos de Israel aumentaban y se multiplicaban; y todo Egipto se llenó de los hijos de Israel.
- 1010. Y en el centésimo vigésimo quinto año de la bajada de Israel a Egipto, vieron todos los egipcios que su consejo no había prosperado contra Israel, sino que crecían y se multiplicaban en gran manera, y la tierra de Egipto y la tierra de Gosén se henchían de los hijos de Israel.
- 1111. Entonces todos los ancianos de Egipto y sus sabios vinieron delante del rey, y postráronse en tierra delante de él y sentáronse a su presencia.
- 1212. Y dijeron todos los ancianos de Egipto y sus sabios al rey: Viva el rey para siempre; tú nos diste el consejo contra los hijos de Israel, y nosotros hemos obrado con ellos conforme a la palabra del rey.
- 1313. Mas proporcionalmente al aumento del trabajo, tanto más se aumentan y crecen en la tierra; y he aquí que todo el país está lleno de ellos.
- 1414. Ahora pues, señor nuestro y rey, los ojos de todo Egipto están sobre ti para que les des consejo con tu sabiduría, mediante el cual puedan prevalecer sobre Israel para destruirlos o disminuirlos de la tierra. Y el rey les respondió, diciendo: Consultad vosotros en este asunto para que sepamos qué hacer con ellos.
- 1515. Y un príncipe, uno de los consejeros del rey, cuyo nombre era Job, de Mesopotamia, en la tierra de Uz, respondió al rey, diciendo:
- 1616. Si place al rey, escuche el consejo de su siervo. Y díjole el rey: Habla.
- 1717. Y habló Job delante del rey, de los príncipes y de todos los ancianos de Egipto, diciendo:
- 1818. He aquí que el consejo del rey que aconsejó anteriormente tocante al trabajo de los hijos de Israel es muy bueno, y no debes quitar de ellos esta servidumbre para siempre.
- 1919. Mas este es el consejo por el cual podrás disminuirlos, si pareciere bien al rey afligirlos.
- 2020. He aquí que de mucho tiempo tememos la guerra y dijimos: Cuando Israel fructifique en la tierra, nos echarán de la tierra si guerra aconteciere.
- 2121. Si fuere del agrado del rey, publíquese un decreto real y quede escrito en las leyes de Egipto, las cuales no serán abrogadas, que de todo hijo varón nacido a los israelitas, su sangre sea derramada en la tierra.
- 2222. Y haciendo esto, cuando todos los hijos varones de Israel hubieren muerto, el peligro de sus guerras cesará; haga el rey esto, y mande llamar a todas las parteras hebreas y ordéneles en este negocio que lo ejecuten. Y agradó esto al rey y a los príncipes, e hizo el rey conforme a la palabra de Job.
- 2323. Y el rey mandó llamar a las parteras hebreas, de las cuales el nombre de la una era Sifra, y el nombre de la otra Fúa.
- 2424. Y vinieron las parteras delante del rey, y pusiéronse en su presencia.
- 2525. Y díjoles el rey: Cuando hiciereis el oficio de partera a las mujeres hebreas y las viereis en los asientos, si fuere hijo varón, entonces lo mataréis; mas si fuere hija, entonces vivirá.
- 2626. Pero si no lo hiciereis así, yo os quemaré a vosotras y a todas vuestras casas con fuego.
- 2727. Mas las parteras temieron a Dios, y no escucharon al rey de Egipto ni a sus palabras; y cuando las mujeres hebreas daban a luz ante la partera hijo o hija, hacía la partera todo lo necesario para el niño y lo dejaba vivir; así hacían las parteras todos los días.
- 2828. Y fue dado aviso de esto al rey, y mandó llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto y habéis salvado la vida a los niños?
- 2929. Y respondieron las parteras y hablaron juntas delante del rey, diciendo:
- 3030. No piense el rey que las mujeres hebreas son como las mujeres egipcias; porque todas las mujeres de los hijos de Israel son robustas, y antes que la partera llegue a ellas ya han dado a luz; y en cuanto a nosotras, tus siervas, por muchos días ninguna mujer hebrea ha parido sobre nosotras, por cuanto todas las hebreas son sus propias parteras porque son vigorosas.
- 3131. Y oyó Faraón sus palabras y les creyó en este asunto; y salieron las parteras de delante del rey, y Dios hizo bien con ellas; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera.