Libro de Jaser · Capítulo 64
- 11. Y Balaam, hijo de Beor, estaba en aquel tiempo con Angeas en la batalla; y cuando vio que Zefo prevalecía sobre Angeas, huyó de allí y vino a Quitim.
- 22. Y Zefo y los hijos de Quitim lo recibieron con gran honra, porque conocía Zefo la sabiduría de Balaam; y diole Zefo muchos dones y se quedó con él.
- 33. Y cuando Zefo volvió de la guerra, mandó que se contasen todos los hijos de Quitim que habían salido a la batalla con él; y he aquí, no faltó ninguno de ellos.
- 44. Y alegróse Zefo de esto, y renovó su reino, e hizo banquete a todos sus vasallos.
- 55. Mas no se acordó Zefo del Señor ni consideró que el Señor lo había ayudado en la batalla, y que lo había librado a él y a su pueblo de manos del rey de África; antes anduvo en los caminos de los hijos de Quitim y de los hijos impíos de Esaú, para servir a otros dioses que sus hermanos los hijos de Esaú le enseñaron; por tanto se dice: De los impíos saldrá la impiedad.
- 66. Y reinó Zefo sobre todos los hijos de Quitim con seguridad, mas no conoció al Señor que lo había librado a él y a todo su pueblo de manos del rey de África; y no volvieron más las tropas de África a Quitim para saquear según su costumbre, porque conocían el poder de Zefo que a todos los había herido a filo de espada; así temió Angeas a Zefo, hijo de Elifaz, y a los hijos de Quitim todos los días.
- 77. En aquel tiempo, habiendo vuelto Zefo de la guerra, y viendo Zefo cómo había prevalecido sobre todos los pueblos de África venciéndolos en batalla a filo de espada, aconsejó Zefo a los hijos de Quitim que fuesen a Egipto a pelear contra los hijos de Jacob y contra Faraón, rey de Egipto.
- 88. Porque oyó Zefo que los hombres valientes de Egipto habían muerto, y que José y sus hermanos, los hijos de Jacob, habían muerto, y que todos sus hijos, los hijos de Israel, permanecían en Egipto.
- 99. Y consideró Zefo ir a pelear contra ellos y contra todo Egipto, para vengar la causa de sus hermanos los hijos de Esaú, a quienes José con sus hermanos y todo Egipto habían herido en la tierra de Canaán cuando subieron a sepultar a Jacob en Hebrón.
- 1010. Y envió Zefo mensajeros a Hadad, hijo de Bedad, rey de Edom, y a todos sus hermanos los hijos de Esaú, diciendo:
- 1111. ¿No decíais que no pelearíais contra el rey de África por cuanto era aliado de vuestro pacto? He aquí que peleé contra él y le herí a él y a todo su pueblo.
- 1212. Ahora, por tanto, he determinado pelear contra Egipto y contra los hijos de Jacob que están allí, y me vengaré de ellos por lo que José, sus hermanos y sus padres nos hicieron en la tierra de Canaán cuando subieron a sepultar a su padre en Hebrón.
- 1313. Ahora pues, si estáis dispuestos a venir conmigo para ayudarme a pelear contra ellos y contra Egipto, vengaremos la causa de nuestros hermanos.
- 1414. Y escucharon los hijos de Esaú las palabras de Zefo; y congregáronse los hijos de Esaú, una multitud muy grande de gente, y fueron a ayudar a Zefo y a los hijos de Quitim en la batalla.
- 1515. Y envió Zefo a todos los hijos del oriente y a todos los hijos de Ismael palabras semejantes a estas; y juntáronse y vinieron en ayuda de Zefo y de los hijos de Quitim en la guerra contra Egipto.
- 1616. Y salieron todos estos reyes: el rey de Edom, y los hijos del oriente, y todos los hijos de Ismael, y Zefo rey de Quitim, y ordenaron todos sus ejércitos en Hebrón.
- 1717. Y el campamento era sumamente grande, extendiéndose por distancia de tres días de camino, muchedumbre de gente como la arena del mar que no se puede contar.
- 1818. Y descendieron todos estos reyes y sus ejércitos y vinieron en batalla contra todo Egipto, y acamparon juntos en el valle de Patros.
- 1919. Y oyó todo Egipto la fama de ellos, y congregáronse también todo el pueblo de la tierra de Egipto y de todas las ciudades pertenecientes a Egipto, cerca de trescientos mil hombres.
- 2020. Y enviaron los varones de Egipto también a los hijos de Israel que estaban en aquellos días en la tierra de Gosén, para que viniesen a ellos a fin de ir a pelear contra estos reyes.
- 2121. Y juntáronse los varones de Israel y eran cerca de ciento y cincuenta hombres, y fueron a la batalla para socorrer a los egipcios.
- 2222. Y salieron los hombres de Israel y de Egipto, cerca de trescientos mil hombres y ciento y cincuenta hombres, y marcharon contra aquellos reyes para la batalla, y apostáronse fuera de la tierra de Gosén delante de Patros.
- 2323. Y los egipcios no se fiaron de Israel para ir con ellos juntos en sus campamentos a la batalla, pues decían todos los egipcios: Por ventura los hijos de Israel nos entregarán en manos de los hijos de Esaú e Ismael, por cuanto son sus hermanos.
- 2424. Y dijeron todos los egipcios a los hijos de Israel: Quedaos aquí juntos en vuestro puesto, y nosotros iremos y pelearemos contra los hijos de Esaú e Ismael; y si aquellos reyes prevalecieren sobre nosotros, venid entonces todos sobre ellos y ayudadnos. Y los hijos de Israel lo hicieron así.
- 2525. Y Zefo, hijo de Elifaz, hijo de Esaú, rey de Quitim, y Hadad, hijo de Bedad, rey de Edom, y todos sus campamentos, y todos los hijos del oriente y los hijos de Ismael, gente innumerable como la arena, estaban acampados juntos en el valle de Patros, enfrente de Tafnes.
- 2626. Y Balaam, hijo de Beor el sirio, estaba allí en el campamento de Zefo, pues había venido con los hijos de Quitim a la batalla; y era Balaam varón muy honrado a los ojos de Zefo y de sus hombres.
- 2727. Y dijo Zefo a Balaam: Consulta por adivinación por nosotros para que sepamos quién prevalecerá en la batalla, si nosotros o los egipcios.
- 2828. Y levantóse Balaam y ensayó el arte de la adivinación, siendo perito en el conocimiento de ella; mas quedó confundido y la obra se deshizo en sus manos.
- 2929. Y probó de nuevo pero no prosperó; y desmayó Balaam y desistió y no lo acabó, porque esto venía del Señor para hacer caer a Zefo y a su pueblo en manos de los hijos de Israel, los cuales confiaban en su guerra en el Señor, el Dios de sus padres.
- 3030. Y Zefo y Hadad ordenaron sus tropas en formación de batalla; y salieron todos los egipcios solos contra ellos, cerca de trescientos mil hombres, y ningún hombre de Israel estaba con ellos.
- 3131. Y pelearon todos los egipcios contra estos reyes delante de Patros y Tafnes; y la batalla fue recia contra los egipcios.
- 3232. Y fueron los reyes más fuertes que los egipcios en aquella refriega, y cayeron de Egipto en aquel día como ciento y ochenta hombres, y como treinta hombres del ejército de los reyes; y huyeron todos los hombres de Egipto de delante de los reyes; y los hijos de Esaú e Ismael persiguieron a los egipcios hiriéndolos continuamente hasta el lugar donde estaba el campamento de los hijos de Israel.
- 3333. Y clamaron todos los egipcios a los hijos de Israel, diciendo: Daos prisa y ayudadnos, y libradnos de mano de Esaú, de Ismael y de los hijos de Quitim.
- 3434. Y corrieron los ciento y cincuenta hombres de los hijos de Israel desde su puesto hacia los campamentos de aquellos reyes, y clamaron los hijos de Israel al Señor su Dios para que los librase.
- 3535. Y escuchó el Señor a Israel, y entregó el Señor a todos los hombres de los reyes en sus manos; y pelearon los hijos de Israel contra estos reyes, e hirieron los hijos de Israel a cerca de cuatro mil hombres del ejército de los reyes.
- 3636. Y envió el Señor gran consternación en el campamento de los reyes, de suerte que el pavor de los hijos de Israel cayó sobre ellos.
- 3737. Y huyeron todos los ejércitos de los reyes de delante de los hijos de Israel; y los hijos de Israel los persiguieron, continuando hiriéndolos hasta los términos de la tierra de Cus.
- 3838. Y mataron los hijos de Israel de ellos en el camino todavía dos mil hombres; y de los hijos de Israel no cayó ninguno.
- 3939. Y viendo los egipcios que los hijos de Israel habían peleado con tan pocos hombres contra los reyes, y que la batalla había sido muy recia contra ellos,
- 4040. Temieron todos los egipcios en gran manera por sus vidas a causa de la feroz batalla; y huyó todo Egipto, escondiéndose cada uno de los ejércitos congregados; y se ocultaron en el camino, dejando a los israelitas peleando solos.
- 4141. E infirieron los hijos de Israel un golpe terrible a los hombres de los reyes, y volviéronse de ellos después de haberlos echado hasta el confín de la tierra de Cus.
- 4242. Y supo todo Israel lo que los hombres de Egipto les habían hecho, que habían huido de ellos en la batalla dejándolos combatir solos.
- 4343. Obraron pues los hijos de Israel también con sagacidad; y cuando volvían los hijos de Israel de la batalla, hallaron algunos egipcios en el camino y los hirieron allí.
- 4444. Y mientras los mataban, decíanles estas palabras:
- 4545. ¿Por qué os apartasteis de nosotros y nos dejasteis, siendo poca gente, a pelear contra estos reyes que tenían un ejército tan grande para destruirnos, a fin de salvar vosotros vuestras propias almas?
- 4646. Y de algunos que hallaban los israelitas en el camino, decían los hijos de Israel entre sí: Herid, herid, porque este es ismaelita, o edomita, o de los hijos de Quitim; y caían sobre él y lo mataban, sabiendo bien que era egipcio.
- 4747. E hicieron los hijos de Israel estas cosas sagazmente contra los egipcios, por cuanto los habían desamparado en la batalla huyendo de ellos.
- 4848. Y mataron los hijos de Israel de esta manera a cerca de doscientos hombres de Egipto en el camino.
- 4949. Y vieron todos los hombres de Egipto el estrago que los hijos de Israel les habían hecho, y temió todo Egipto en gran manera a los hijos de Israel, porque habían visto su gran poderío y que ni uno solo de ellos había caído.
- 5050. Así volvieron todos los hijos de Israel con regocijo por el camino a Gosén, y el resto de Egipto se volvió cada uno a su lugar.