Libro de Jaser · Capítulo 18
- 11. Y levantóse Abraham e hizo todo lo que Dios le había mandado, y tomó a todos los siervos de su casa y a los comprados con su dinero y los circuncidó conforme el Señor le había ordenado.
- 22. Y no quedó varón alguno a quien no circuncidase; y Abraham y su hijo Ismael fueron circuncidados en la carne de su prepucio; e Ismael era de edad de trece años cuando fue circuncidado en la carne de su prepucio.
- 33. Y al tercer día salió Abraham de su tienda y sentóse a la puerta para gozar del calor del sol durante el dolor de su carne.
- 44. Y el Señor se le apareció en los llanos de Mamre, y envió a tres de sus ángeles ministradores para visitarle; y estando sentado a la entrada de la tienda alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones venían de lejos; y levantóse y corrió a su encuentro, y postróse en tierra delante de ellos y los introdujo en su casa.
- 55. Y les dijo: Si ahora he hallado gracia en vuestros ojos, os ruego que entréis y toméis un bocado de pan; y les rogó con insistencia, y ellos accedieron; y púsoles agua y lavaron sus pies, y los acomodó debajo de un árbol a la puerta de la tienda.
- 66. Y corrió Abraham y tomó un becerro tierno y bueno, y apresuróse a degollarlo, y lo entregó a su siervo Eliezer para que lo aderezase.
- 77. Y vino Abraham a Sara a la tienda y le dijo: Toma presto tres medidas de flor de harina, amásala y haz panes cocidos bajo la ceniza para cubrir la olla que contiene la carne; y ella lo hizo así.
- 88. Y apresuróse Abraham y les trajo manteca y leche, carne de vaca y de carnero, y dio delante de ellos para que comiesen antes de que la carne del becerro estuviese bien cocida; y ellos comieron.
- 99. Y acabando de comer, dijo uno de ellos: Volveré a ti según el tiempo de la vida, y Sara tu mujer tendrá un hijo.
- 1010. Y partieron los varones después de esto y prosiguieron su camino hacia los lugares a donde habían sido enviados.
- 1111. En aquellos días todos los hombres de Sodoma y Gomorra y de las cinco ciudades eran en gran manera perversos y pecadores contra el Señor, provocando al Señor con sus abominaciones; y obstináronse en obrar abominación y desprecio delante del Señor, y sus maldades y crímenes eran en aquellos días sobremanera grandes ante el Señor.
- 1212. Y tenían en su tierra un valle muy dilatado de cerca de media jornada de camino, en el cual había manantiales de agua y abundante hierba en derredor de las aguas.
- 1313. Y concurría todo el pueblo de Sodoma y Gomorra allí cuatro veces en el año con sus mujeres, sus hijos y cuanto poseían, y regocijábanse allí con danzas y panderos.
- 1414. Y al tiempo del regocijo levantábanse todos y se apoderaban de las mujeres de sus prójimos, y otros de las doncellas vírgenes de sus vecinos, deleitándose con ellas; y miraba cada hombre a su mujer y a su hija en manos de su prójimo sin hablar palabra.
- 1515. Y hacían esto desde la mañana hasta el atardecer, y luego tornaban a sus casas, cada hombre a su morada y cada mujer a su tienda; y esto hacían de continuo cuatro veces al año.
- 1616. Además, cuando algún forastero entraba en sus ciudades trayendo mercaderías que había comprado para vender allí, reuníase el pueblo de aquellas ciudades, hombres, mujeres y niños, jóvenes y ancianos, e iban al varón y le arrebataban sus bienes por la fuerza, tomando un poco cada hombre hasta agotar todas las haciendas que el mercader había traído a la tierra.
- 1717. Y si el dueño de los bienes contendía con ellos diciendo: ¿Qué agravio es este que me habéis hecho?, acercábanse a él uno por uno, y cada uno le mostraba la pequeña parte que había tomado burlándose de él y diciendo: No tomé sino esa migaja que tú me diste; y al oír esto de todos ellos levantábase y partía con amargura y tristeza de alma, y entonces todos se levantaban y salían en pos de él expulsándole de la ciudad con gran algazara y alboroto.
- 1818. Y había un varón del país de Elam que caminaba sosegadamente por el camino cabalgando sobre su asno, el cual llevaba un hermoso manto de diversos colores atado con una cuerda sobre el asno.
- 1919. Y hallándose el caminante en su viaje pasó por las calles de Sodoma al ponerse el sol por la tarde, y detúvose allí para pernoctar mas ninguno le daba albergue en su casa; y vivía en aquel tiempo en Sodoma un hombre malo y perverso, sagaz para cometer iniquidad, cuyo nombre era Hedad.
- 2020. Y alzando sus ojos vio al viajero en la calle de la ciudad, y acercóse a él diciéndole: ¿De dónde vienes y a dónde vas?
- 2121. Respondióle el hombre: Vengo viajando de Hebrón hacia Elam a donde pertenezco, y al pasar por aquí se puso el sol y nadie me acogió en su casa, aunque traigo pan y agua y también paja y forraje para mi asno, de suerte que de nada carezco.
- 2222. Respondió Hedad diciéndole: Todo lo que te falte será suministrado por mí, pero en la plaza pública no pasarás la noche.
- 2323. Y metiólo Hedad en su casa, y desató el manto del asno con la cuerda llevándolos a su morada; y dio al asno paja y forraje mientras el huésped comía y bebía en casa de Hedad, reposando allí aquella noche.
- 2424. Y levantándose el viajero muy de mañana para proseguir su viaje, díjole Hedad: Aguarda, conforta tu corazón con un bocado de pan y luego te irás; e hízolo así el hombre quedándose con él, comiendo y bebiendo entrambos durante el día; y levantóse el hombre para partir.
- 2525. Díjole Hedad: He aquí el día va de caída, bueno será que pases aquí la noche y se alegre tu corazón; e instóle a quedarse pasando allí la noche; y madrugando al segundo día para marchar, apremióle Hedad diciendo: Conforta tu corazón con un bocado de pan y luego marcharás; y quedóse y comió con él también el segundo día, levantándose luego para continuar su camino.
- 2626. Díjole Hedad: He aquí el día declina ya: quédate conmigo para confortar tu corazón, y por la mañana madrugarás y seguirás tu camino.
- 2727. Mas el hombre no quiso quedarse sino levantóse y enalbardó su asno; y mientras ensillaba su asno dijo la mujer de Hedad a su marido: He aquí este hombre ha estado con nosotros dos días comiendo y bebiendo sin darnos nada, ¿y se irá ahora de nosotros de balde? Y díjole Hedad: Guarda silencio.
- 2828. Y teniendo el varón listo su asno para partir, pidió a Hedad que le diese la cuerda y el manto para atarlo sobre la bestia.
- 2929. Respondióle Hedad: ¿Qué dices? Y él le dijo: Que tú, señor mío, me devuelvas la cuerda y el manto de diversos colores que guardaste contigo en tu casa para custodiarlos.
- 3030. Respondió Hedad al hombre diciendo: Esta es la declaración de tu sueño: la cuerda que viste significa que tus días se alargarán como una cuerda; y el haber visto el manto bordado de diversas colores significa que poseerás una viña en la cual plantarás árboles de toda suerte de fruto.
- 3131. Replicó el viajero diciendo: No es así, señor mío, pues bien despierto estaba cuando te entregué la cuerda y el manto tejido de varios colores que tú mismo quitaste del asno para guardármelos. Mas Hedad respondió diciendo: Ciertamente te he declarado la interpretación de tu sueño, y es sueño venturoso, siendo esta su declaración.
- 3232. Y cobran de ordinario los hombres de mí cuatro monedas de plata por declarar sueños, mas a ti solo te pido tres monedas de plata.
- 3333. Y encendióse en ira el caminante por las palabras de Hedad, y llorando amargamente llevó a Hedad ante Serak, juez de Sodoma.
- 3434. Y expuso el varón su pleito delante del juez Serak; mas Hedad respondió diciendo: No fue de ese modo, sino así como yo digo; y dijo el juez al viajero: Ciertamente este varón Hedad te dice la verdad, pues es afamado en las ciudades por declarar con acierto los sueños.
- 3535. Y clamó el hombre ante la sentencia del juez diciendo: No es así, señor mío, pues a la luz del día le entregué la cuerda y el manto que estaban sobre el asno para que los guardase en su casa; y altercaban entrambos delante del juez sosteniendo uno su dicho y negándolo el otro.
- 3636. Dijo entonces Hedad al hombre: Págame cuatro piezas de plata que demando por interpretar tu sueño, sin rebajar nada; y págame además el importe de las cuatro comidas que comiste en mi casa.
- 3737. Respondió el hombre a Hedad: De cierto te pagaré lo que comí en tu morada, con tal que me devuelvas la cuerda y el manto que tienes escondidos en tu casa.
- 3838. Y habló de nuevo Hedad ante el juez diciendo al hombre: ¿Acaso no te declaré la interpretación de tu sueño? La cuerda denota que tus días se prolongarán cual cuerda, y el manto que tendrás una viña plantada de toda suerte de árboles frutales.
- 3939. Esta es la recta declaración de tu sueño: dame ahora las cuatro piezas de plata que te exijo por mi trabajo, pues no te perdonaré nada.
- 4040. Y lloraba el varón al oír las palabras de Hedad, disputando entrambos delante del juez; mas el juez mandó a sus guardas que los echasen con violencia de la sala.
- 4141. Y salieron riñendo de la presencia del juez; y oyéndolos el pueblo de Sodoma congregáronse en derredor de ellos clamando contra el forastero, expulsándole a empellones de la ciudad.
- 4242. Y prosiguió el varón su camino cabalgando sobre su asno con amargura de alma, llorando y lamentándose.
- 4343. Y mientras caminaba lloraba por el agravio que le había acontecido en la perversa ciudad de Sodoma.