Libro de Jaser · Capítulo 17
- 11. Y en aquellos días, en el nonagésimo primer año de la vida de Abram, los hijos de Quitim hicieron guerra contra los hijos de Tubal; pues cuando el Señor esparció a los hijos de los hombres sobre la faz de toda la tierra, los hijos de Quitim fueron y se establecieron en la llanura de Canopia, y edificaron allí ciudades y habitaron junto al río Tíber.
- 22. Y los hijos de Tubal habitaron en Toscana, y sus términos alcanzaban hasta el río Tíber; y edificaron los hijos de Tubal una ciudad en Toscana y llamaron su nombre Sabina, conforme al nombre de Sabina, hijo de Tubal, su padre; y habitaron allí hasta el día de hoy.
- 33. Y aconteció en aquel tiempo que los hijos de Quitim hicieron guerra contra los hijos de Tubal, y los hijos de Tubal cayeron derrotados delante de los hijos de Quitim, y los hijos de Quitim derribaron muertos a trescientos setenta varones de los hijos de Tubal.
- 44. Y juraron entonces los hijos de Tubal a los hijos de Quitim diciendo: No emparentaréis con nosotros por casamiento, y ningún varón dará su hija a ninguno de los hijos de Quitim.
- 55. Porque todas las hijas de Tubal eran en aquellos días de hermosa presencia, de suerte que no se hallaba mujer alguna en toda la tierra tan hermosa como las hijas de Tubal.
- 66. Y cuantos se deleitaban en la hermosura de las mujeres iban a las hijas de Tubal y tomaban de ellas mujeres; y los hijos de los hombres, reyes y príncipes, que tenían deleite en la belleza de las mujeres, tomaban en aquellos días mujeres de las hijas de Tubal.
- 77. Y pasados tres años después que los hijos de Tubal hubieron jurado a los hijos de Quitim no darles sus hijas por mujeres, fueron cerca de veinte varones de los hijos de Quitim para tomar algunas de las hijas de Tubal, mas no hallaron ninguna.
- 88. Pues los hijos de Tubal guardaron su juramento de no emparentar con ellos, y no quebrantaron el juramento.
- 99. Y en los días de la siega salieron los hijos de Tubal a sus campos a levantar la mies; y reuniéndose los jóvenes de Quitim fueron a la ciudad de Sabina, y tomó cada varón a una joven de las hijas de Tubal, y vinieron a sus ciudades.
- 1010. Y oyendo esto los hijos de Tubal fueron a hacerles guerra mas no pudieron prevalecer contra ellos, por ser la montaña de ellos muy escarpada; y viendo que no podían prevalecer contra ellos, volviéronse a su tierra.
- 1111. Y a la vuelta del año fueron los hijos de Tubal y alquilaron unos diez mil hombres de las ciudades que estaban en su derredor, y fueron a la guerra contra los hijos de Quitim.
- 1212. Y marcharon los hijos de Tubal a combatir contra los hijos de Quitim para asolar sus tierras y angustiarlos; y en esta batalla prevalecieron los hijos de Tubal sobre los hijos de Quitim; y viendo los hijos de Quitim que se hallaban en gran congoja, subieron sobre el muro que habían edificado a los hijos que habían engendrado de las hijas de Tubal, para ponerlos delante de los ojos de los hijos de Tubal.
- 1313. Y dijeron los hijos de Quitim a ellos: ¿Venís a hacer guerra contra vuestros propios hijos e hijas? ¿Acaso no hemos sido tenidos por carne vuestra y hueso vuestro desde aquel día hasta ahora?
- 1414. Y cuando los hijos de Tubal oyeron estas razones, desistieron de pelear contra los hijos de Quitim y retiráronse.
- 1515. Y regresaron a sus ciudades; y congregáronse en aquel tiempo los hijos de Quitim y edificaron dos ciudades a orillas del mar, y llamaron a la una Puerto y a la otra Ariza.
- 1616. Y era Abram, hijo de Taré, de edad de noventa y nueve años.
- 1717. En aquel tiempo aparecióse el Señor a él y le dijo: Estableceré mi pacto entre mí y ti, y multiplicaré tu simiente en gran manera; y este es el pacto que hago entre mí y ti: que todo varón de entre vosotros sea circuncidado, tú y tu simiente después de ti.
- 1818. A los ocho días de edad será circuncidado, y estará mi pacto en vuestra carne por alianza eterna.
- 1919. Y ahora pues, no será llamado más tu nombre Abram sino Abraham será tu nombre, y tu mujer no se llamará más Sarai sino Sara.
- 2020. Pues bendeciré a entrambos y multiplicaré tu descendencia después de ti, de suerte que vendrás a ser una gran nación y reyes saldrán de ti.