Judit · Capítulo 8
- 11. En aquel tiempo lo supo Judit. Era hija de Merari, hijo de Ox, hijo de José, hijo de Oziel, hijo de Elcías, hijo de Ananías, hijo de Gedeón, hijo de Rafaim, hijo de Acitó, hijo de Eliú, hijo de Eliab, hijo de Natanael, hijo de Samael, hijo de Salasadai, hijo de Israel.
- 22. Y Manasés era su marido, de su tribu y de su parentela, el cual murió en el tiempo de la siega de la cebada.
- 33. Porque estando él vigilando a los que ataban las gavillas en el campo, el calor le hirió la cabeza, y cayó en cama y murió en la ciudad de Betulia; y le sepultaron con sus padres en el campo entre Dotaín y Balamón.
- 44. Así quedó Judit viuda en su casa tres años y cuatro meses.
- 55. E hizo para sí una tienda sobre el terrado de su casa, y ciñó sus lomos de cilicio, y vestía las ropas de su viudez.
- 66. Y ayunaba todos los días de su viudez, excepto las vísperas de los sábados, y los sábados, y las vísperas de las lunas nuevas, y las lunas nuevas, y las fiestas y días solemnes de la casa de Israel.
- 77. Era también de hermoso aspecto y muy bella de ver; y su marido Manasés le había dejado oro, y plata, y siervos y siervas, y ganado, y tierras; y ella los administraba.
- 88. Y no había nadie que dijese mal de ella, porque temía mucho a Dios.
- 99. Y cuando ella oyó las malas palabras del pueblo contra el gobernador, porque desfallecían por falta de agua; porque Judit había oído todas las palabras que Ozías les había dicho, y cómo había jurado entregar la ciudad a los asirios después de cinco días;
- 1010. entonces envió a su criada, que administraba todos sus bienes, a llamar a Ozías, y a Cabrís, y a Carmís, los ancianos de la ciudad.
- 1111. Y vinieron a ella, y ella les dijo: Oídme ahora, oh gobernadores de los moradores de Betulia; porque las palabras que hoy habéis dicho delante del pueblo no son rectas, acerca de este juramento que hicisteis y pronunciasteis entre Dios y vosotros, prometiendo entregar la ciudad a nuestros enemigos, si dentro de estos días el Señor no os socorre.
- 1212. Y ahora, ¿quiénes sois vosotros, que hoy habéis tentado a Dios y os ponéis en lugar de Dios entre los hijos de los hombres?
- 1313. Y ahora probáis al Señor Todopoderoso, mas nunca sabréis cosa alguna.
- 1414. Porque no podéis hallar la profundidad del corazón del hombre, ni percibir las cosas que él piensa; ¿cómo, pues, podréis escudriñar a Dios, que hizo todas estas cosas, y conocer su mente, o comprender su propósito? No, hermanos míos, no provoquéis a ira al Señor nuestro Dios.
- 1515. Porque si no nos quiere socorrer dentro de estos cinco días, tiene poder para defendernos cuando quiera, cualquier día, o para destruirnos delante de nuestros enemigos.
- 1616. No pongáis condiciones a los designios del Señor nuestro Dios; porque Dios no es como el hombre, para ser amenazado, ni como el hijo del hombre, para ser vacilante.
- 1717. Por tanto, esperemos de él la salvación, e invoquémosle para que nos socorra, y oirá nuestra voz, si le place.
- 1818. Porque no se ha levantado en nuestra generación, ni hay ahora en estos días, tribu, ni familia, ni pueblo, ni ciudad entre nosotros, que adore dioses hechos de manos, como sucedió antiguamente.
- 1919. Por esta causa nuestros padres fueron entregados a la espada y al saqueo, y sufrieron gran ruina delante de nuestros enemigos.
- 2020. Mas nosotros no conocemos otro dios; por eso confiamos que no nos menospreciará, ni a ninguno de nuestra nación.
- 2121. Porque si somos tomados así, toda Judea quedará desolada, y nuestro santuario será saqueado; y él demandará su profanación de nuestra boca.
- 2222. Y la matanza de nuestros hermanos, y el cautiverio de la tierra, y la desolación de nuestra heredad, las hará recaer sobre nuestras cabezas entre los gentiles, dondequiera que estemos en servidumbre; y seremos escándalo y oprobio para todos los que nos posean.
- 2323. Porque nuestra servidumbre no se tornará en favor; sino que el Señor nuestro Dios la tornará en deshonra.
- 2424. Ahora, pues, oh hermanos, demos ejemplo a nuestros hermanos, porque sus corazones dependen de nosotros, y el santuario, y la casa, y el altar descansan sobre nosotros.
- 2525. Además, demos gracias al Señor nuestro Dios, que nos prueba, como probó a nuestros padres.
- 2626. Acordaos de lo que hizo con Abraham, y de cómo probó a Isaac, y de lo que aconteció a Jacob en Mesopotamia de Siria, cuando apacentaba las ovejas de Labán, hermano de su madre.
- 2727. Porque no nos ha probado en el fuego, como a ellos, para examen de sus corazones, ni se ha vengado de nosotros; sino que el Señor azota a los que se acercan a él, para amonestarlos.
- 2828. Entonces Ozías le dijo: Todo lo que has dicho, lo has dicho con buen corazón, y no hay quien pueda contradecir tus palabras.
- 2929. Porque no es éste el primer día en que se manifiesta tu sabiduría; sino que desde el principio de tus días todo el pueblo ha conocido tu entendimiento, porque la disposición de tu corazón es buena.
- 3030. Mas el pueblo tenía mucha sed, y nos obligó a hacerle como hemos dicho, y a tomar sobre nosotros un juramento que no quebrantaremos.
- 3131. Ahora, pues, ruega tú por nosotros, porque eres mujer piadosa, y el Señor nos enviará lluvia para llenar nuestras cisternas, y no desfalleceremos más.
- 3232. Entonces Judit les dijo: Oídme, y haré una cosa que pasará de generación en generación a los hijos de nuestra nación.
- 3333. Estaréis esta noche a la puerta, y yo saldré con mi criada; y dentro de los días en que habéis prometido entregar la ciudad a nuestros enemigos, el Señor visitará a Israel por mi mano.
- 3434. Mas no inquiráis lo que haré; porque no os lo declararé hasta que se cumplan las cosas que hago.
- 3535. Entonces Ozías y los príncipes le dijeron: Ve en paz, y el Señor Dios vaya delante de ti, para tomar venganza de nuestros enemigos.
- 3636. Así volvieron de la tienda y fueron a sus puestos.