Judit · Capítulo 9
- 11. Judit se postró sobre su rostro, y puso ceniza sobre su cabeza, y descubrió el cilicio con que estaba vestida; y a la hora en que se ofrecía en Jerusalén, en la casa del Señor, el incienso de aquella tarde, Judit clamó a gran voz y dijo:
- 22. Oh Señor, Dios de mi padre Simeón, a quien diste espada para tomar venganza de los extranjeros que desataron el cinto de una virgen para contaminarla, y descubrieron su muslo para su vergüenza, y profanaron su virginidad para su oprobio; porque tú dijiste: No será así; y con todo ellos lo hicieron;
- 33. por eso entregaste a sus príncipes a la muerte, de manera que tiñeron de sangre su lecho, engañados, y heriste a los siervos con sus señores, y a los señores sobre sus tronos;
- 44. y entregaste sus mujeres al pillaje, y sus hijas al cautiverio, y todos sus despojos para ser repartidos entre tus hijos amados, que fueron movidos por tu celo y abominaron la profanación de su sangre y te invocaron en su ayuda. Oh Dios, oh Dios mío, óyeme también a mí, que soy viuda.
- 55. Porque tú hiciste no sólo aquellas cosas, sino también las que acontecieron antes y las que siguieron después; tú pensaste en las cosas que son ahora y en las que han de venir.
- 66. Sí, las cosas que determinaste estaban prontas y dijeron: Henos aquí; porque todos tus caminos están preparados, y tus juicios están en tu presciencia.
- 77. Porque he aquí los asirios se han multiplicado en su poder; se ensalzan con sus caballos y jinetes; se glorían en la fuerza de sus infantes; confían en el escudo, y en la lanza, y en el arco, y en la honda; y no saben que tú eres el Señor que quebranta las guerras: el Señor es tu nombre.
- 88. Abate su fuerza con tu poder, y derriba su vigor en tu ira; porque han resuelto profanar tu santuario, y contaminar el tabernáculo donde reposa tu nombre glorioso, y derribar con la espada el cuerno de tu altar.
- 99. Mira su soberbia, y envía tu ira sobre sus cabezas; da a mi mano, de viuda, la fuerza para lo que he concebido.
- 1010. Hiere, por el engaño de mis labios, al siervo con el príncipe, y al príncipe con el siervo; quebranta su altivez por mano de una mujer.
- 1111. Porque tu poder no está en la multitud, ni tu fuerza en los valientes; sino que tú eres el Dios de los humildes, el auxilio de los oprimidos, el amparo de los débiles, el protector de los desamparados, el salvador de los desesperados.
- 1212. Te ruego, te ruego, oh Dios de mi padre y Dios de la heredad de Israel, Señor de los cielos y de la tierra, Creador de las aguas, Rey de toda criatura, oye mi oración;
- 1313. y haz que mi palabra y mi engaño sean la herida y el golpe de los que han tramado cosas crueles contra tu pacto, y contra tu casa santa, y contra la cumbre de Sión, y contra la casa de la posesión de tus hijos.
- 1414. Y haz que toda nación y tribu reconozca que tú eres el Dios de todo poder y fuerza, y que no hay otro que proteja al pueblo de Israel sino tú.