Jubileos · Capítulo 31
- 1Y en el novilunio del mes habló Jacob a todos los de su casa diciendo: «Purificaos y mudad vuestros vestidos; levantémonos y subamos a Betel, donde hice voto a Dios en el día que huí de la presencia de Esaú mi hermano, por cuanto Él estuvo conmigo y me trajo con paz a esta tierra; y apartad los dioses ajenos que hay entre vosotros».
- 2Y entregaron los dioses extraños que estaban en sus orejas y los que pendían de sus cuellos, y los ídolos que Raquel había hurtado a Labán su padre, dándolo todo a Jacob; y él los quemó, los desmenuzó, los destruyó y los enterró debajo de una encina en la tierra de Siquem.
- 3Y subió en el novilunio del séptimo mes a Betel, edificando un altar en el paraje donde había dormido; y alzó allí una columna de piedra enviando aviso a su padre Isaac de que viniese al sacrificio, y avisando también a Rebeca su madre.
- 4Y dijo Isaac: «Venga mi hijo acá y véalo yo antes de que muera».
- 5Y fue Jacob adonde estaba su padre Isaac y adonde su madre Rebeca, a la casa de Abraham su padre, llevando consigo a dos de sus hijos, a Leví y a Judá; y presentóse ante Isaac su padre y ante su madre Rebeca.
- 6Y salió Rebeca de la torre para besar a Jacob y estrecharle en sus brazos; porque se había reanimado su espíritu al oír la nueva: «He aquí Jacob tu hijo ha venido»; y le besó con ternura.
- 7Y vio a los dos hijos de él reconociéndolos, y díjoles: «¿Son estos tus hijos, hijo mío?» Y los abrazó y los besó bendiciéndolos y diciendo: «En vosotros será ensalzada la simiente de Abraham, y seréis por bendición en la redondez de la tierra».
- 8Entró entonces Jacob adonde yacía Isaac su padre en la cámara de reposo, estando sus dos hijos con él; tomó la mano de su padre y postrándose le besó; y asió Isaac del cuello de Jacob su hijo llorando sobre sus hombros.
- 9Y disipóse la oscuridad de los ojos de Isaac viendo a los dos hijos de Jacob, a Leví y a Judá; y dijo: «¿Son estos tus hijos, hijo mío? Pues bien se asemejan a ti».
- 10Y declaróle Jacob que eran ciertamente sus hijos: «Y tú mismo has comprobado que son de veras mis hijos».
- 11Y allegáronse a él, y volviéndose los besó y los abrazó a entrambos a dos.
- 12Y descendió el espíritu de profecía sobre su boca, y tomó a Leví por la mano derecha y a Judá por la mano izquierda.
- 13Y volviéndose primeramente a Leví comenzó a bendecirle diciendo: «El Dios de todo lo creado, el Dios de los siglos eternos, te bendiga a ti y a tus hijos por todas las generaciones del mundo.
- 14Y otorgue el Señor a ti y a tu linaje grandeza y copiosa gloria, y haga que tú y tus descendientes de entre toda carne os acerquéis a Él para servirle en su santuario a la manera de los ángeles de la faz y de los santos celestiales; y cual ellos sea la simiente de tus hijos en gloria, magnificencia y santidad, engrandeciéndolos por todas las edades.
- 15Y serán príncipes, caudillos y jueces sobre toda la estirpe de Jacob; proclamarán la palabra del Señor con rectitud y publicarán todos sus juicios con justicia; anunciarán mis caminos a Jacob y mis sendas a Israel; y la bendición del Señor residirá en vuestra boca para bendecir a toda la descendencia de los escogidos.
- 16Tu madre te puso por nombre Leví, y con acierto te nombró; allegado serás al Señor y compañero íntimo de los hijos de Jacob; sea suya su mesa santa y coman en ella tú y tus hijos de continuo; sea abundante vuestra mesa en todas las generaciones, sin que falte vuestro sustento por los siglos.
- 17Y caigan abatidos delante de ti todos los que te aborrecen, y perezcan desarraigados todos tus adversarios. Bendito sea el que te bendijere, y maldita sea la nación que te maldijere».
- 18Y dijo tocante a Judá: «El Señor te dé potestad y fuerza para hollar a cuantos te aborrecen; príncipe serás tú y uno de tus hijos sobre todos los hijos de Jacob; tu nombre y el renombre de tus hijos traspasarán la tierra entera; temerán los gentiles delante de tu rostro y temblarán las naciones comarcanas.
- 19En ti residirá el socorro de Jacob, y en ti se hallará la salvación de Israel.
- 20Y cuando te sientes en el trono de honra de tu justicia, habrá paz cumplida para todos los descendientes de los hijos predilectos; bendito sea todo el que te bendijere, y cualquiera que te aborreciere, te afligiere o te maldijere sea exterminado del suelo y quede bajo anatema».
- 21Y volviéndose a ellos los besó nuevamente estrechándolos con grande regocijo, por cuanto había alcanzado a ver a los hijos de su hijo Jacob.
- 22Y apartóse Jacob de cabe sus pies postrándose ante él; bendíjolos luego Isaac descansando allí Jacob aquella noche con su padre comiendo y bebiendo con júbilo.
- 23E hizo que los dos hijos de Jacob durmiesen a su lado, uno a su diestra y el otro a su siniestra, contándosele esto por justicia.
- 24Y refirió Jacob a su padre en aquella noche cómo el Señor había manifestado para con él copiosa misericordia, prosperándolo en todos sus caminos y guardándolo de todo peligro.
- 25Y bendijo Isaac al Dios de su padre Abraham, el cual no retiró su misericordia y su justicia de los hijos de su siervo Isaac.
- 26Y a la mañana refirió Jacob a su padre Isaac el voto solemne que había formulado al Señor y la visión que había contemplado; cómo había erigido altar teniendo dispuesto el sacrificio conforme a lo prometido, viniendo a buscarle para subirlo sobre un asno.
- 27Mas dijo Isaac a Jacob su hijo: «No tengo fuerzas para ir contigo, porque soy anciano y no puedo sobrellevar las fatigas del camino; vete en paz, hijo mío, pues tengo ya ciento sesenta y cinco años y no puedo viajar; monta más bien a tu madre y vaya ella contigo.
- 28Sé bien, hijo mío, que has venido por mi causa; bendito sea este día en que me has visto con vida y te he contemplado también a ti, hijo mío.
- 29Sé prosperado y cumple el voto que ofreciste, sin retardar su cumplimiento no sea que se te demande cuenta; date prisa en cumplirlo para complacencia de Aquel que creó todas las cosas y a quien formulaste la promesa».
- 30Y dijo a Rebeca: «Ve con Jacob tu hijo». Marchó entonces Rebeca con Jacob su hijo llevando a Débora consigo, y encamináronse a Betel.
- 31Y recordó Jacob la plegaria con que su padre los había bendecido a él y a sus dos hijos Leví y Judá; y llenóse de regocijo bendiciendo al Dios de sus padres Abraham e Isaac.
- 32Y exclamó: «Ahora conozco que tengo esperanza eterna yo y mis hijos delante del Dios del universo». Y así quedó decretado respecto a entrambos, grabándose en las tablas celestes por testimonio perdurable la bendición que Isaac pronunció sobre ellos.