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Jubileos · Capítulo 30

  1. 1Y en el primer año de la sexta semana subió a Salem, que está al oriente de Siquem, en paz, en el cuarto mes.
  2. 2Y llevaron allí a Dina la hija de Jacob a la casa de Siquem hijo de Hamor el heveo, príncipe de aquella tierra; y echóse con ella deshonrándola y violándola, siendo ella una doncella menor de edad de doce años.
  3. 3Y rogaba a su padre y a sus hermanos que se la otorgasen por legítima esposa; mas Jacob y sus hijos se encendieron en gran indignación a causa del príncipe de Siquem por haber mancillado a Dina su hermana, y habláronles con ardid tramando pacto disimulado con que los engañaron.
  4. 4Y vinieron de improviso Simeón y Leví sobre la ciudad ejecutando rigoroso juicio sobre todos los varones de Siquem, pasando a cuchillo a cuantos hallaron sin dejar sobreviviente alguno; matáronlos a todos con agudos tormentos por causa de la deshonra inferida a Dina su hermana.
  5. 5Jamás acontezca en adelante que una hija de Israel sea amancillada; porque sentencia rigurosa está pronunciada en el cielo contra semejante desafuero, prescribiendo que sean pasados a cuchillo todos los siquemitas por cuanto acarrearon confusión y afrenta sobre Israel.
  6. 6Y entrególos el Señor en manos de los hijos de Jacob para que los exterminasen a filo de espada ejecutando el juicio divino sobre ellos, y para que jamás vuelva a tolerarse en Israel que sea violada doncella alguna de su linaje.
  7. 7Y si hubiere en Israel varón que entregare a su hija o a su hermana a algún varón de casta gentil, muera irremisiblemente siendo apedreado con piedras; por cuanto acarreó baldón sobre Israel; y quemen a la mujer en el fuego por haber afrentado el nombre de la casa de su padre, siendo desarraigada para siempre de Israel.
  8. 8Y no consientan que se halle ramera ni adúltera alguna en Israel por todas las generaciones del mundo; porque Israel es pueblo consagrado al Señor su Dios, y cualquiera que profane a una doncella morirá irremisiblemente apedreado con piedras.
  9. 9Porque así quedó ordenado e inscrito en las tablas celestes respecto a los descendientes de Israel: cualquiera que cometiere semejante abominación de cierto morirá apedreado con piedras.
  10. 10Y para este estatuto no hay limitación de días ni perdón ni expiación alguna; antes bien el que entregare su hija sea talado de en medio de Israel, pues entregó su simiente a Moloc cometiendo nefanda impiedad.
  11. 11Manda pues tú, Moisés, a los hijos de Israel y amonéstalos con rigor que no entreguen sus hijas a los gentiles ni tomen de entre las doncellas paganas mujeres para sus hijos, porque es abominación pestilente delante del Señor.
  12. 12Por esta causa te he consignado en las palabras de la Ley los sucesos que acaecieron con los siquemitas tocante a Dina, y cómo hablaron los hijos de Jacob diciendo: «No daremos nuestra hermana a varón incircunciso, porque sería mengua e ignominia para nosotros».
  13. 13Y mengua grande es ciertamente para Israel unirse o emparentar con las gentes de los gentiles, por cuanto es inmundicia abominable delante de Dios.
  14. 14Y no quedará limpio Israel de su abominación mientras tuviere mujeres de las naciones paganas o diere a sus hijas a varón de los gentiles.
  15. 15Porque sobrevendrá llaga sobre llaga, maldición tras maldición y tremendo juicio si alguno hiciere tal desatino o cerrare sus ojos ante los que perpetran inmundicia y profanan el santuario del Señor amancillando su santo Nombre; siendo juzgada la congregación entera por la torpeza y contaminación de semejante hombre.
  16. 16Y no habrá en el juicio acepción de personas ni miramiento de jerarquías; no serán aceptadas de sus manos ofrendas de primicias, ni holocaustos, ni grosura de sacrificios en olor deleitable, siendo tenido por profanador del santuario cualquiera en Israel que tal maldad cometiere.
  17. 17Por este motivo te mandé diciendo: da solemne testimonio a Israel contemplando el juicio caído sobre los siquemitas y sus descendientes; cómo fueron entregados en manos de los dos hijos de Jacob pasándolos a cuchillo con tormentos, y les fue contado por justicia inscribiéndoselo por mérito santo.
  18. 18Y por esto fue escogida la tribu de Leví para el sagrado sacerdocio, ministrando continuamente delante del Señor al igual que nosotros para que Leví y sus hijos fuesen benditos eternamente; por cuanto mostró celo ardiente en ejecutar justicia, juicio y vindicta contra cuantos se rebelaron contra Israel.
  19. 19Y de este modo asentaron testimonio perpetuo en su favor en las tablas celestes: bendición y justicia en presencia del Creador de todas las cosas.
  20. 20Y conmemoramos la justicia que aquel varón guardó en sus días, la cual será recordada por mil generaciones viniendo sobre él y sobre sus descendientes después de él, quedando inscrito en las celestiales tablas por amigo fiel y varón justo.
  21. 21Todas estas cosas te he mandado por escrito a fin de que las transmitas a los hijos de Israel, para que no pequen transgrediendo las ordenanzas ni violen la alianza eterna pactada con ellos, guardándola con fidelidad para que sean tenidos por amigos de Dios.
  22. 22Mas si se rebelaren cometiendo inmundicias de toda especie, serán asentados en las tablas celestiales como enemigos declarados siendo borrados del libro de la vida, e inscritos en el libro de la perdición juntamente con los que son talados del suelo de los vivos.
  23. 23Y en aquel mismo día en que los hijos de Jacob pasaron a cuchillo a Siquem fue registrado en los cielos cómo obraron con rectitud, justicia y debida venganza sobre los inicuos, quedando consignado para eterna bendición.
  24. 24Y sacaron a Dina su hermana de la casa de Siquem llevándose cuanto hallaron en la ciudad: ovejas, novillos, asnos, despojos abundantes y todas sus haciendas, presentándolo todo a Jacob su padre.
  25. 25Mas reprendiólos Jacob por haber entregado la ciudad a sangre y fuego, temiendo a las naciones convecinas, a los cananeos y ferezeos que habitaban en la comarca.
  26. 26Empero el terror del Señor se apoderó de todas las ciudades comarcanas alrededor de Siquem, de manera que no osaron levantarse a perseguir a los hijos de Jacob, pues pavor grande había caído sobre todos ellos.