Jubileos · Capítulo 23
- 1Y puso él dos dedos de Jacob sobre sus ojos, y bendijo al Dios de los dioses; cubrió luego su rostro, extendió sus pies y durmió el sueño eterno, siendo reunido con sus padres.
- 2Y con todo esto hallábase Jacob descansando en su regazo, sin advertir que Abraham su padre ya había muerto.
- 3Y despertó Jacob de su sueño y he aquí Abraham estaba yerto como el hielo; y clamó diciendo: «¡Padre mío, padre mío!» Mas nadie respondió, conociendo entonces que había expirado.
- 4Levantóse de su seno corriendo a dar aviso a Rebeca su madre, y fue Rebeca de noche adonde estaba Isaac refiriéndoselo; vinieron ambos juntos y Jacob con ellos llevando una lámpara en su mano, y al entrar hallaron a Abraham yerto y difunto.
- 5Cayó Isaac sobre el rostro de su padre llorando sobre él y besándole con ternura.
- 6Y oyéronse gemidos en toda la casa de Abraham, y levantándose Ismael su hijo acudió donde yacía Abraham su padre, llorando sobre él juntamente con toda la servidumbre de la casa.
- 7Y prorrumpieron en gran lamento. Y sepultáronlo sus hijos Isaac e Ismael en la doble cueva junto a Sara su mujer, haciendo duelo por él durante cuarenta días todos los hombres de su casa, con Isaac e Ismael y todos sus hijos y los hijos de Cetura en sus lugares; cumpliéndose así los días de luto por Abraham.
- 8Y vivió tres jubileos y cuatro semanas de años, que son ciento setenta y cinco años; y acabáronse los días de su vida, anciano y colmado de días.
- 9Porque los días de vida de sus mayores fueron de diecinueve jubileos; mas tras el diluvio comenzaron a vivir menos de diecinueve jubileos, decreciendo en sus años y envejeciendo más presto, quedando hastiados de días por causa de los grandes dolores y la maldad de sus caminos, a excepción de Abraham.
- 10Porque Abraham fue varón perfecto en todas sus obras delante del Señor, y grato en justicia todos los días de su vida; y con todo no llegó a cumplir cuatro jubileos de vida, envejeciendo por causa de la maldad de los hombres y colmado de sus días.
- 11Y todas las generaciones que surgieren desde este tiempo hasta el día del gran juicio envejecerán rápidamente antes de cumplir dos jubileos, desvaneciéndose su saber por motivo de su vejez prematura.
- 12Y en aquellos días, si viviere un varón un jubileo y medio de años, dirán acerca de él: «Mucho ha vivido este, y la mayor parte de sus días fue quebranto, queja y tribulación, sin que hubiere paz alguna.
- 13Pues sobreviene llaga a llaga, y plaga tras plaga, y tribulación tras tribulación, y desastre a desastre, y dolencia a dolencia, y juicios rigurosos de continuo, uno tras otro: peste y mortandad, nieve y granizo y hielo, calentura y frío, languidez, hambre, espada, cautiverio y todo linaje de azotes y aflicciones.»
- 14Y vendrá todo esto sobre una perversa generación que transgrede la ley en la tierra, cuyas obras son inmundicia, fornicación, profanación y abominaciones hediondas.
- 15Entonces clamarán diciendo: «Muchos eran los días de nuestros mayores, aun hasta mil años llenos de bienestar; mas he aquí que en nuestros días, si el hombre viviere mucho, son setenta años, y en los más robustos ochenta años, y estos llenos de dolor y fatiga, sin que haya paz alguna en los días de esta inicua generación.»
- 16Y en aquella edad acusarán los hijos a sus padres y a sus ancianos por causa del pecado y la iniquidad, por las razones de su boca y por la gran maldad que perpetran, y porque abandonaron la alianza que el Señor pactó con ellos, en que debían guardar y cumplir todos sus mandamientos, testimonios y leyes sin torcer a diestra ni a siniestra.
- 17Porque todos habrán hecho lo malo y toda boca proferirá iniquidad; todas sus obras serán inmundicia y abominación, y todas sus veredas polución, impureza y destrucción.
- 18He aquí que la tierra será asolada a causa de todas sus obras, y faltará el fruto de la viña y el aceite, por cuanto todas sus obras son infieles; y perecerán juntamente las fieras del campo, los ganados, las aves y todos los peces del mar por causa de los hijos de los hombres.
- 19Y reñirán unos contra otros: los jóvenes contra los viejos y los ancianos contra los mozos; los pobres contra los ricos, los pequeños contra los grandes y el mendigo contra el príncipe, por motivo de la ley e por causa de la alianza; por cuanto habrán echado en olvido los mandamientos, el pacto, las fiestas, las lunas, los sábados, los jubileos y todos los decretos divinos.
- 20Y desenvainarán espadas y trabarán batalla para obligarlos a tornar a la senda, mas no tornarán hasta que corra mucha sangre sobre el polvo de la tierra derramada unos por otros.
- 21Y aquellos que escaparen no se apartarán de sus iniquidades para seguir el camino de la justicia, sino que se levantarán en engaños y codicia para despojar al prójimo de cuanto posee; e invocarán el gran Nombre mas no con fidelidad ni con rectitud, y contaminarán el lugar santísimo con sus inmundicias y el hedor de sus torpezas.
- 22Y descargará el Señor grande azote sobre las obras de aquella generación, entregándolos al cuchillo, al juicio, al cautiverio, al saqueo y a la devoración de fieras.
- 23Y suscitará contra ellos a pecadores de entre los gentiles, los cuales no tendrán compasión ni misericordia alguna, sin tener miramiento a persona, ni al anciano ni al niño, por cuanto son crueles y avezados en obrar la maldad entre todos los hijos de los hombres; y usarán de gran violencia contra Israel y rebeldía contra Jacob, corriendo ríos de sangre sobre la tierra sin que haya quien recoja los cadáveres ni quien les dé sepultura.
- 24Y en aquellos días alzarán su clamor a grandes voces suplicando ser librados del poder de los pecadores gentiles, mas no habrá para ellos socorro ni salvador alguno.
- 25Y encanecerán las cabezas de los niños, y el infante de tres semanas tendrá aspecto de un anciano centenario, quedando arruinada su estatura por la angustia y la opresión.
- 26Y en aquellos días comenzarán los niños a inquirir en las leyes, a escudriñar los mandamientos y a volverse a la senda de la justicia.
- 27Y comenzarán a alargarse en gran manera los días de aquellos hijos de los hombres, aumentándose hasta acercarse sus vidas a los mil años, con mayor número de años que antes tenían de días.
- 28Y no habrá anciano desgastado ni hombre alguno hastiado de sus días, porque todos serán llenos de vigor como niños y jóvenes.
- 29Y cumplirán todos sus días viviendo en paz y perpetua alegría, sin que haya Satanás ni adversario ni destructor alguno; pues todos sus tiempos serán días de bendición y salud eterna.
- 30Y en aquel tiempo curará el Señor a sus siervos, los cuales se levantarán gozando de abundante paz y expulsando a sus enemigos; y los justos lo contemplarán dando gracias y regocijándose con gozo perpetuo por los siglos de los siglos, presenciando los juicios y las maldiciones divinas que caerán sobre sus adversarios.
- 31Y reposarán sus huesos en el polvo de la tierra mientras sus espíritus gozan de cumplida bienaventuranza, conociendo que el Señor es quien ejecuta el juicio y otorga clemencia a millares y a todos cuantos le aman.
- 32Y tú, Moisés, escribe estas palabras, por cuanto así quedan asentadas e inscritas en las celestiales tablas por testimonio a todas las generaciones para siempre jamás.