Jubileos · Capítulo 22
- 1Y aconteció en la primera semana del cuadragésimo cuarto jubileo, en el segundo año, que es el año en que murió Abraham, que Isaac e Ismael vinieron al Pozo del Juramento para celebrar la fiesta de las semanas, que es la solemnidad de las primicias de la siega, para con Abraham su padre; y alegróse Abraham en gran manera porque habían venido sus hijos.
- 2Porque Isaac tenía muchas posesiones en Beerseba, y acostumbraba Isaac ir a ver sus heredades y volver adonde estaba su padre.
- 3Y en aquellos días vino también Ismael a ver a su padre, y vinieron ambos juntos; y ofreció Isaac sacrificio de holocausto, presentándolo sobre el altar de su padre que él había edificado en Hebrón.
- 4Y ofreció ofrenda pacífica de agradecimiento e hizo fiesta de regocijo delante de Ismael su hermano. Y coció Rebeca tortas nuevas de grano nuevo y las dio a Jacob su hijo para que las llevase a Abraham su padre de las primicias de la tierra, para que comiese y bendijese al Creador de todas las cosas antes de morir.
- 5Y envió también Isaac por mano de Jacob una ofrenda de acción de gracias para Abraham, a fin de que comiese y bebiese.
- 6Y comió y bebió, y bendijo al Dios Altísimo que crió los cielos y la tierra, el cual hizo todas las cosas con la grosura de la tierra y las otorgó a los hijos de los hombres para que comiesen y bebiesen y bendijesen a su Creador.
- 7«Y ahora yo te doy gracias, ¡oh Dios mío!, porque me hiciste ver este día: he aquí que tengo ciento setenta y cinco años, anciano lleno de días, y todos mis días me han sido de paz.
- 8La espada del enemigo no prevaleció contra mí en nada de cuanto diste a mí y a mis hijos todos los días de mi vida hasta el día de hoy.
- 9Dios mío, sea tu misericordia y tu paz sobre tu siervo y sobre la descendencia de sus hijos, para que te sean por pueblo escogido y por heredad entre todas las naciones de la tierra desde ahora y por todos los días de las generaciones del mundo, por los siglos de los siglos.»
- 10Y llamó a Jacob y díjole: «Hijo mío Jacob, el Dios de todo te bendiga y te fortalezca para obrar justicia y hacer su voluntad delante de Él, y te escoja a ti y a tu descendencia para que seáis pueblo de su heredad conforme a su santa voluntad para siempre. Y tú, hijo mío Jacob, acércate y bésame.»
- 11Y él se acercó y le besó; y dijo: «Bendito sea mi hijo Jacob y todos los hijos del Dios Altísimo por todas las edades del mundo. Otórguele Dios una descendencia de justicia, y santifique a algunos de sus hijos en medio de toda la tierra. Sírvante las naciones, e inclínense todos los pueblos en presencia de tus descendientes.
- 12Esfuérzate en presencia de los hombres y ejerce dominio sobre toda la simiente de Set. Así serán enderezados tus caminos y los caminos de tus hijos, de modo que lleguen a ser una nación santa.
- 13Concédale el Dios Altísimo todas las bendiciones con que me bendijo a mí y con que bendijo a Noé y a Adán; reposen ellas sobre la cabeza de tu santa descendencia de generación en generación para siempre.
- 14Y límpiete de toda iniquidad e impureza, para que te sean perdonadas todas las transgresiones que hubieres cometido por ignorancia; y te fortalezca y te bendiga, y heredes toda la tierra.
- 15Y renueve su pacto contigo, para que le seas por nación y por herencia suya por todos los siglos, y sea Él para ti y para tu descendencia por Dios en verdad y en justicia por todos los días de la tierra.
- 16Y tú, hijo mío Jacob, acuérdate de mis razones y guarda los mandamientos de Abraham tu padre: apártate de las naciones y no comas juntamente con ellas. No procedas conforme a sus obras ni te asocies con ellos; porque sus hechos son abominables, y todos sus caminos son corrupción, hediondez e inmundicia.
- 17Ofrecen sus sacrificios a los muertos y adoran a los espíritus inmundos; comen sobre los sepulcros, y todas sus obras son vanidad y nada.
- 18No tienen corazón para entender ni sus ojos alcanzan a ver lo que son sus obras, errando al decir a un leño: "Tú eres mi dios", y a una piedra: "Tú eres mi señor y mi salvador"; pues carecen de entendimiento.
- 19Mas en cuanto a ti, hijo mío Jacob, el Dios Altísimo te socorra y el Dios de los cielos te colme de bendición, apartándote de su impureza y de todos sus extravíos.
- 20Guárdate, hijo mío Jacob, de tomar mujer de entre las descendientes de las hijas de Canaán, porque toda la simiente de ellas será exterminada de la tierra.
- 21Pues por causa de la transgresión de Cam erró Canaán, y toda su descendencia será talada del suelo juntamente con todo su residuo, sin que quede de él sobreviviente alguno en el día del juicio.
- 22Y del mismo modo para todos los idólatras y profanos no habrá esperanza alguna en la tierra de los vivientes, ni memoria de ellos sobre la tierra, pues descenderán al Seol e irán a parar al paraje de la condenación. Cual fueron quitados de la tierra los moradores de Sodoma, así serán arrancados todos los que adoran imágenes vanas.
- 23No temas, hijo mío Jacob, ni te acobardes, ¡oh hijo de Abraham! El Dios Altísimo te guarde de la destrucción y te libre de todas las sendas del error.
- 24Esta casa la edifiqué para mí a fin de invocar en ella mi nombre sobre la tierra que ha sido dada a ti y a tu simiente para siempre, y será llamada Casa de Abraham; a ti y a tus hijos es dada para siempre, porque tú edificarás mi casa y afirmarás mi nombre delante de Dios por todos los siglos; y tu nombre y tu linaje permanecerán firmes por todas las generaciones del mundo.»
- 25Y cesó de instruirle y de bendecirle.
- 26Y acostáronse entrambos en la misma cama, y durmió Jacob en el regazo de Abraham el padre de su padre; y besóle Abraham siete veces, alegrándose su entrañable afecto y su corazón a causa de él.
- 27Y bendíjole con todo su corazón diciendo: «El Dios Altísimo, Dios de todo lo creado y Formador del universo, que me sacó de Ur de los Caldeos y me otorgó esta tierra en heredad para siempre para que estableciese en ella simiente santa: ¡sea el Altísimo ensalzado por los siglos de los siglos!»
- 28Y bendijo a Jacob diciendo: «Hijo mío, en quien se regocija todo mi corazón y mi alma: sea tu favor y tu misericordia sobre él y sobre su linaje para siempre jamás.
- 29Y no le desampares ni te olvides de él desde ahora y por los siglos de la eternidad; y estén tus ojos abiertos sobre él y sobre su descendencia, para que lo preserves, lo bendigas y lo santifiques como nación para tu posesión;
- 30Y cólmalo de todas tus bendiciones desde ahora y para siempre jamás, y renueva tu pacto y tu gracia con él y con su linaje conforme a todo tu beneplácito por todas las generaciones del orbe.»