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Escrituras y Manuscritos

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Ester (Griego) · Capítulo 14

  1. 11. También la reina Ester, sobrecogida del temor de la muerte, se refugió en el Señor.
  2. 22. Y se quitó sus vestiduras gloriosas, y se vistió de ropas de angustia y de luto; y en lugar de ungüentos preciosos, cubrió su cabeza de ceniza y de estiércol, y humilló mucho su cuerpo, y cubrió con sus cabellos arrancados todos los lugares de su alegría.
  3. 33. Y oró al Señor, Dios de Israel, diciendo: Oh Señor mío, sólo tú eres nuestro Rey; socórreme a mí, que estoy desamparada y no tengo otro socorro sino a ti;
  4. 44. porque mi peligro está en mis manos.
  5. 55. Desde mi juventud he oído en la tribu de mi familia que tú, oh Señor, escogiste a Israel de entre todos los pueblos, y a nuestros padres de entre todos sus antepasados, por heredad perpetua, y cumpliste todo lo que les prometiste.
  6. 66. Y ahora hemos pecado delante de ti; por eso nos has entregado en manos de nuestros enemigos,
  7. 77. porque adoramos a sus dioses. Justo eres tú, oh Señor.
  8. 88. Con todo, no les basta que estemos en amargo cautiverio; sino que han hecho pacto con sus ídolos,
  9. 99. para abolir lo que tu boca ordenó, y destruir tu heredad, y cerrar la boca de los que te alaban, y apagar la gloria de tu casa y de tu altar,
  10. 1010. y abrir la boca de las naciones para celebrar las alabanzas de los ídolos y ensalzar para siempre a un rey de carne.
  11. 1111. Oh Señor, no entregues tu cetro a los que nada son, y no los dejes burlarse de nuestra caída; sino vuelve contra ellos sus designios, y haz escarmiento del que comenzó esto contra nosotros.
  12. 1212. Acuérdate, oh Señor, manifiéstate en el tiempo de nuestra aflicción, y dame valor, oh Rey de las naciones y Señor de todo poder.
  13. 1313. Pon en mi boca palabras elocuentes delante del león; muda su corazón, para que aborrezca al que pelea contra nosotros, a fin de que tenga fin él y todos los que sienten como él.
  14. 1414. Mas líbranos con tu mano, y socórreme a mí, que estoy desamparada y no tengo otro socorro sino a ti.
  15. 1515. Tú conoces todas las cosas, oh Señor; sabes que aborrezco la gloria de los injustos, y que abomino el lecho de los incircuncisos y de todo extranjero.
  16. 1616. Tú conoces mi necesidad: abomino la señal de mi alta dignidad, que está sobre mi cabeza en los días en que me muestro en público; la abomino como un paño inmundo, y no la llevo en los días de mi retiro.
  17. 1717. Y tu sierva no ha comido a la mesa de Amán, ni he estimado el banquete del rey, ni he bebido el vino de las libaciones.
  18. 1818. Ni ha tenido tu sierva alegría alguna desde el día en que fui traída acá hasta ahora, sino en ti, oh Señor, Dios de Abraham.
  19. 1919. Oh Dios, poderoso sobre todos, oye la voz de los desesperados, y líbranos de las manos de los malhechores, y líbrame de mi temor.