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Epístola de los Apóstoles · Capítulo 42

  1. 1Mas nosotros le dijimos: Señor, ¿cómo puede ser que cada uno de nosotros sea estas tres cosas? Dijonos él: De cierto os digo: Seréis llamados padres, porque con corazón loable y en amor les habéis revelado las cosas del reino de los cielos. Y seréis llamados siervos, porque recibirán el bautismo de vida y la remisión de sus pecados de mi mano por medio de vosotros. Y seréis llamados maestros, porque les disteis la palabra sin mezquindad, y les amonestasteis, y cuando los amonestasteis, se convirtieron. No tuvisteis miedo de sus riquezas, ni os avergonzasteis delante de sus rostros, sino que guardasteis los mandamientos de mi Padre y los cumplisteis. Y tendréis grande galardón con mi Padre que está en los cielos, y ellos tendrán perdón de pecados y vida eterna, y serán partícipes del reino de los cielos.
  2. 2Y le dijimos: Señor, aun si cada uno de nosotros tuviese diez mil lenguas para hablar, no podríamos darte gracias por prometernos tales cosas. Entonces nos respondió, diciendo: Solamente haced lo que os digo, así como yo mismo también lo he hecho.