Eclesiástico · Capítulo 11
- 11. La sabiduría levanta la cabeza del humilde y le hace sentar entre los grandes.
- 22. No alabes a un hombre por su hermosura, ni aborrezcas a un hombre por su apariencia.
- 33. La abeja es pequeña entre los que vuelan, mas su fruto es el primero de las dulzuras.
- 44. No te jactes de tus vestidos y ropas, y no te ensalces en el día de la honra; porque las obras del Señor son maravillosas, y sus obras entre los hombres están ocultas.
- 55. Muchos reyes se sentaron en el suelo, y uno en quien nunca se pensó llevó la corona.
- 66. Muchos poderosos fueron grandemente deshonrados, y los honrados fueron entregados en manos de otros.
- 77. No culpes antes de haber examinado la verdad; entiende primero, y después reprende.
- 88. No respondas antes de haber oído la causa, ni interrumpas a los hombres en medio de su plática.
- 99. No contiendas en asunto que no te toca, y no te sientes en juicio con los pecadores.
- 1010. Hijo mío, no te metas en muchos negocios; porque si te metes en muchos, no quedarás sin culpa; y si los persigues, no los alcanzarás, ni escaparás huyendo.
- 1111. Hay quien trabaja, y se esfuerza, y se apresura, y tanto más se queda atrás.
- 1212. Hay también otro que es lento y necesita ayuda, falto de fuerzas y lleno de pobreza; con todo, el ojo del Señor le miró para bien y le levantó de su humillación,
- 1313. y alzó su cabeza de la miseria; de manera que muchos que lo vieron se maravillaron de él.
- 1414. La prosperidad y la adversidad, la vida y la muerte, la pobreza y la riqueza vienen del Señor.
- 1515. La sabiduría, el conocimiento y el entendimiento de la ley vienen del Señor; el amor y el camino de las buenas obras vienen de él.
- 1616. El error y las tinieblas tuvieron su principio juntamente con los pecadores, y el mal envejecerá con los que en él se glorían.
- 1717. El don del Señor permanece con los piadosos, y su favor trae prosperidad para siempre.
- 1818. Hay quien se enriquece por su cautela y mezquindad, y ésta es la porción de su recompensa:
- 1919. cuando dice: He hallado descanso, y ahora comeré continuamente de mis bienes; y no sabe qué tiempo le sobrevendrá, y que tendrá que dejar esas cosas a otros y morir.
- 2020. Sé firme en tu pacto, y ocúpate en él, y envejece en tu obra.
- 2121. No te maravilles de las obras de los pecadores; sino confía en el Señor y persevera en tu trabajo; porque es cosa fácil delante del Señor hacer rico de repente al pobre.
- 2222. La bendición del Señor está en la recompensa de los piadosos, y de repente hace florecer su bendición.
- 2323. No digas: ¿Qué provecho tengo de mi servicio? ¿Y qué bienes tendré en adelante?
- 2424. Y tampoco digas: Tengo lo bastante y poseo muchas cosas; ¿qué mal me sobrevendrá en adelante?
- 2525. En el día de la prosperidad se olvida la aflicción, y en el día de la aflicción no hay más memoria de la prosperidad.
- 2626. Porque es cosa fácil al Señor, en el día de la muerte, recompensar al hombre conforme a sus caminos.
- 2727. La aflicción de una hora hace olvidar el placer, y en su fin serán descubiertas sus obras.
- 2828. No llames dichoso a nadie antes de su muerte; porque el hombre será conocido en sus hijos.
- 2929. No metas a todo hombre en tu casa; porque el engañador tiene muchas asechanzas.
- 3030. Como la perdiz presa y guardada en jaula, así es el corazón del soberbio; y como un espía, acecha tu caída;
- 3131. porque pone asechanzas, y convierte el bien en mal, y en las cosas dignas de alabanza echará culpa sobre ti.
- 3232. De una centella de fuego se enciende un montón de brasas, y el hombre pecador pone asechanzas para derramar sangre.
- 3333. Guárdate del hombre malhechor, porque trama la maldad, no sea que traiga sobre ti una mancha perpetua.
- 3434. Recibe a un extraño en tu casa, y te perturbará y te echará de la tuya propia.