Eclesiástico · Capítulo 12
- 11. Cuando quieras hacer bien, mira a quién lo haces; así te serán agradecidos tus beneficios.
- 22. Haz bien al hombre piadoso, y hallarás recompensa; y si no de él, a lo menos del Altísimo.
- 33. Ningún bien puede venir al que está siempre ocupado en el mal, ni al que no da limosna.
- 44. Da al hombre piadoso, y no ayudes al pecador.
- 55. Haz bien al humilde, mas no des al impío; retén tu pan y no se lo des, no sea que con él te domine; porque de otra manera recibirás doble mal por todo el bien que le hubieres hecho.
- 66. Porque el Altísimo aborrece a los pecadores, y dará venganza a los impíos, y los guarda para el gran día de su castigo.
- 77. Da al bueno, y no ayudes al pecador.
- 88. El amigo no se conoce en la prosperidad, y el enemigo no se esconde en la adversidad.
- 99. En la prosperidad de un hombre los enemigos se entristecen; mas en su adversidad aun el amigo se aparta.
- 1010. Nunca confíes en tu enemigo; porque como el hierro se enmohece, así es su maldad.
- 1111. Aunque se humille y ande encorvado, mira bien y guárdate de él, y serás para él como quien ha limpiado un espejo, y sabrás que su herrumbre no ha sido del todo quitada.
- 1212. No le pongas junto a ti, no sea que, después de derribarte, se levante en tu lugar; ni le dejes sentar a tu derecha, no sea que procure tomar tu asiento, y al fin te acuerdes de mis palabras y seas herido por ellas.
- 1313. ¿Quién tendrá compasión del encantador que es mordido por la serpiente, o de cualquiera que se acerca a las fieras?
- 1414. Así, ¿quién tendrá compasión del que va al pecador y se contamina con él en sus pecados?
- 1515. Por algún tiempo se quedará contigo; mas si comienzas a caer, no se detendrá.
- 1616. El enemigo habla dulcemente con sus labios, mas en su corazón imagina cómo echarte en una fosa; llorará con sus ojos, mas si halla ocasión, no se saciará de sangre.
- 1717. Si la adversidad viene sobre ti, hallarás que él llegó primero; y aunque finja ayudarte, te socavará.
- 1818. Meneará la cabeza, y batirá las palmas, y murmurará mucho, y mudará el semblante.