Asunción de Moisés · Capítulo 11
- 11. Y cuando Josué oyó las palabras de Moisés, que estaban escritas en sus escritos, todo lo que él había dicho antes, rasgó sus vestiduras y se echó a los pies de Moisés.
- 22. Y Moisés lo confortó y lloró con él.
- 33. Y Josué le respondió y dijo: '¿Por qué me consuelas, señor mío Moisés? ¿Y cómo me consolaré respecto de la palabra amarga que proferiste y que salió de tu boca, la cual está llena de lágrimas y lamento, por apartarte de este pueblo? ¿Y qué lugar te recibirá?
- 44. ¿O cuál será la señal que señalará tu sepulcro? ¿O quién se atreverá a mudar tu cuerpo de allí como el de un simple hombre de un lugar a otro? Porque todos los hombres, cuando mueren, tienen conforme a su edad sus sepulcros en la tierra; mas tu sepulcro es desde el nacimiento del sol hasta su puesta, y desde el sur hasta los confines del norte: el mundo entero es tu sepulcro.
- 55. Señor mío, tú partes, ¿y quién sustentará a este pueblo? ¿O quién tendrá compasión de ellos, y quién será su guía en el camino? ¿O quién orará por ellos, sin pasar un solo día, para que yo los conduzca a la tierra de sus antepasados?
- 66. ¿Cómo, pues, he de criar a este pueblo como un padre a su único hijo, o como una madre a su hija doncella que es preparada para ser dada al marido a quien ha de reverenciar, mientras guarda su persona del sol y cuida que sus pies no anden descalzos para correr por la tierra?
- 77. ¿Y cómo les proveeré de comida y bebida según el agrado de su voluntad? Porque de ellos son seiscientos mil hombres, pues estos se multiplicaron en tal medida por tus oraciones, señor mío Moisés.
- 88. ¿Y qué sabiduría o inteligencia tengo yo para juzgar o responder por palabra en la casa del Señor?
- 99. Y los reyes de los amorreos también, cuando oyeren que marchamos contra ellos, creyendo que ya no hay entre ellos el espíritu santo que era digno del Señor, múltiple e incomprensible, el señor de la palabra, que fue fiel en todas las cosas, el insigne profeta de Dios en toda la tierra, el maestro más consumado del mundo, viendo que él ya no está entre ellos, dirán: 'Vayamos contra ellos'.
- 1010. Si este pueblo cometiere impiedad contra su Señor, aunque fuese una sola vez, ellos no tendrán intercesor alguno para ofrecer oraciones a su favor delante del Señor, semejante a Moisés, el insigne mensajero, que a cada hora, día y noche, hincaba sus rodillas en tierra, orando e impetrando ayuda a Aquel que rige todo el mundo con compasión y justicia, recordándole el pacto de los padres y aplacando al Señor con el juramento.
- 1111. Porque dirán: 'Él no está con ellos; vayamos, pues, y destruyámoslos de sobre la faz de la tierra'.
- 1212. ¿Qué será entonces de este pueblo, señor mío Moisés?'