Ascensión de Isaías · Capítulo 11
Después de esto vi, y el ángel que hablaba conmigo, que me conducía, me dijo: "Entiende, Isaías, hijo de Amós; porque para este fin he sido enviado de parte de Dios."
2Y vi, en verdad, a una mujer de la familia de David, el profeta, llamada María, y Virgen, y estaba desposada con un hombre llamado José, carpintero, y él también era de la simiente y de la familia del justo David, de Belén de Judá.
3Y él entró en su suerte. Y cuando ella fue desposada, fue hallada encinta, y José, el carpintero, quería dejarla.
4Pero el ángel del Espíritu apareció en este mundo, y después de esto José no la dejó, sino que guardó a María y no reveló este asunto a nadie.
5Y no se acercó a María, sino que la guardó como santa virgen, aunque encinta.
6Y no vivió con ella por dos meses.
7Y después de dos meses de días, estando José en su casa, y María, su esposa, pero ambos a solas.
8Sucedió que, cuando estaban a solas, María luego miró con sus ojos y vio un pequeño niño, y se asombró.
9Y después de haberse asombrado, su vientre fue hallado como antes de haber concebido.
10Y cuando su marido José le dijo: "¿Qué te ha asombrado?", sus ojos fueron abiertos y vio al infante y alabó a Dios, porque en su porción Dios había venido.
11Y una voz vino a ellos: "No contéis esta visión a nadie."
12Y la historia acerca del infante se divulgó ampliamente en Belén.
13Algunos decían: "La Virgen María ha dado a luz un hijo, antes de cumplir dos meses de casada."
14Y muchos decían: "Ella no ha dado a luz un hijo, ni ha subido (a ella) una partera, ni hemos oído los gritos de los dolores (de parto)." Y todos quedaron ciegos respecto de Él, y todos sabían acerca de Él, aunque no sabían de dónde era.
15Y Lo tomaron, y fueron a Nazaret, en Galilea.
16Y vi, oh Ezequías y Josab, hijo mío, y declaro también a los otros profetas que están presentes, que (esto) ha escapado a todos los cielos y a todos los príncipes y a todos los dioses de este mundo.
17Y vi: en Nazaret mamó del pecho como un niño, y como es costumbre, para que no fuera reconocido.
18Y cuando creció, hizo grandes señales y prodigios en la tierra de Israel y de Jerusalén.
19Y después de esto el adversario Le tuvo envidia y levantó a los hijos de Israel contra Él, sin saber quién era, y Lo entregaron al rey, y Lo crucificaron, y Él descendió al ángel (del Seol).
20En Jerusalén, en verdad, Lo vi siendo crucificado en un madero:
21Y asimismo, después del tercer día, resucitar y permanecer días.
22Y el ángel que me conducía dijo: "Entiende, Isaías": y vi cuando envió a los Doce Apóstoles y ascendió.
23Y Lo vi, y estaba en el firmamento, pero no Se había cambiado a la forma de ellos, y todos los ángeles del firmamento y los Satanás Lo vieron y Lo adoraron.
24Y hubo allí mucha tristeza, mientras decían: "¿Cómo descendió nuestro Señor en medio de nosotros, y no percibimos la gloria [que ha estado sobre Él], que vemos que ha estado sobre Él desde el sexto cielo?"
25Y ascendió al segundo cielo, y no Se transformó, sino que todos los ángeles que estaban a la derecha y a la izquierda y el trono en medio.
26Ambos Lo adoraron y Lo alabaron y dijeron: "¿Cómo se nos escapó nuestro Señor al descender, y no percibimos?"
27Y de igual manera ascendió al tercer cielo, y alabaron y dijeron de igual manera.
28Y en el cuarto cielo y también en el quinto dijeron exactamente de la misma manera.
29Pero había una sola gloria, y de ella Él no Se cambió.
30Y vi cuando ascendió al sexto cielo, y Lo adoraron y glorificaron.
31Pero en todos los cielos la alabanza aumentó (en volumen).
32Y vi cómo ascendió al séptimo cielo, y todos los justos y todos los ángeles Lo alabaron. Y entonces Lo vi sentarse a la diestra de aquella Gran Gloria, cuya gloria os dije que no pude contemplar.
33Y también al ángel del Espíritu Santo vi sentado a la izquierda.
34Y este ángel me dijo: "Isaías, hijo de Amós, te basta;... porque has visto lo que ningún hijo de carne ha visto.
35Y volverás a tu vestidura (de la carne) hasta que tus días se cumplan. Entonces vendrás aquí."
36Estas cosas Isaías vio y contó a todos los que estaban delante de él, y alabaron. Y habló a Ezequías, el rey, y dijo: "He hablado estas cosas.
37Tanto el fin de este mundo;
38Y toda esta visión será consumada en las últimas generaciones."
39E Isaías le hizo jurar que no la contaría al pueblo de Israel, ni daría estas palabras a hombre alguno para transcribir.
40...tales cosas leeréis. Y velad en el Espíritu Santo, para que recibáis vuestras vestiduras y tronos y coronas de gloria que están guardadas en el séptimo cielo.
41A causa de estas visiones y profecías, Samael Satanás aserró por medio a Isaías, hijo de Amós, el profeta, por mano de Manasés.
42Y todas estas cosas Ezequías las entregó a Manasés en el año vigésimo sexto.
43Pero Manasés no se acordó de ellas ni las puso en su corazón, sino que, haciéndose siervo de Satanás, fue destruido. Aquí termina la visión de Isaías, el profeta, con su ascensión.
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
- SeolשְׁאוֹלLa morada de los muertos en el pensamiento hebreo: ni cielo ni infierno.
- TsedakáצְדָקָהJusticia como relación correcta y, en el judaísmo posterior, como limosna.
- KavodכָּבוֹדGloria como peso: lo que tiene densidad real, no brillo.
- KadoshקָדוֹשׁSanto es lo apartado para un solo uso, no lo moralmente mejor.
Texto en inglés: The Ascension of Isaiah (London: Adam and Charles Black, 1900), R. H. Charles, 1900 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: The Ascension of Isaiah (London: Adam and Charles Black, 1900), R. H. Charles (1900) · dominio público