4 Adán y Eva · Capítulo 2
- 1Después hubo hambre en la tierra de Palestina; Abraham bajó a Egipto con su mujer Sara, que era muy hermosa.
- 2Abraham le dijo: «No digas: Soy la mujer de Abraham, para que no me maten y te aparten de mí. Di, en cambio: Soy su hermana».
- 3Cuando llegaron a Egipto, unos hombres hablaron a Faraón, rey de Egipto: «He aquí que llegó un hombre acompañado de su hermosa hermana».
- 4Entonces Faraón mandó quitársela a Abraham, que se quedó llorando.
- 5Pero Dios, en Su misericordia, envió a un ángel que hirió a Faraón y le dijo: «Devuelve a Abraham su mujer, para que Dios no te mate».
- 6Por la mañana, Faraón llamó a Abraham y le dijo: «Perdóname».
- 7Entonces le devolvió a su mujer Sara; dio a Sara a Agar, la egipcia, y le hizo muchos regalos.
- 8Después Abraham tomó a Sara, su mujer, con Agar, su sierva, y volvió a Palestina.
- 9Después Abraham tomó a Agar por mujer; ella le dio a Ismael cuando él tenía 87 años.
- 10Al decir «Sara es mi hermana», Abraham no mintió, pues su padre Taré había tomado dos mujeres; una de ellas se llamaba Tona, madre de Abraham, que murió poco después de su nacimiento.
- 11Después Taré tomó otra mujer llamada Tahdif, que le dio a Sara, con quien Abraham se casó; por eso dijo: «Es mi hermana», por parte de padre, pero no de madre.
- 12Después, cuando Abraham habitaba en tiendas, el Señor vino a él con Sus ángeles y le dio una señal del nacimiento de su hijo Isaac, que le nació a los 100 años. El Señor también le mostró muchos misterios.
- 13Algunos días después, cuando Isaac tenía 14 años, Dios dijo a Abraham: «Ofréceme a tu hijo Isaac en oblación».
- 14Abraham se fortaleció, cobró ánimo para aquella prueba y llevó a su hijo para ofrecerlo a Dios en oblación.
- 15Pero Dios rescató a Isaac con un cordero atado a un arbusto; el lugar de ese arbusto es el mismo donde se plantó el árbol de la Cruz, y el cordero que salvó a Isaac de la muerte era figura del Cordero de Dios que nos salvó a todos de la muerte.
- 16Aquella montaña, donde el rey David vio a un ángel de pie con una afilada espada de fuego, como si fuese a herir a Jerusalén, es también el lugar donde Abraham vio, con los ojos del Espíritu Santo, al Hijo de Dios suspendido allí.
- 17Por eso el Señor dijo a los judíos: «Abraham, vuestro padre, se alegró y deseó ver mi día; lo vio y se regocijó».
- 18Este es también el lugar donde, como dijo el bienaventurado Pablo, «Por amor de Jesucristo, mi Señor, soy ministro de la circuncisión», Cristo fue circuncidado al octavo día.
- 19Ese es también el lugar donde el patriarca Abraham ofreció a Dios una oblación.
- 20Y, así como en tiempos de Moisés ofrecían un cordero por los pecados del pueblo para purificarlo, también el Cordero de Dios se ofreció a Sí mismo en oblación por nosotros para librarnos de nuestros pecados.