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2 Adán y Eva · Capítulo 22

  1. 11. Mas Enoc guardó el mandamiento de Jared, su padre, y continuó ministrando en la cueva.
  2. 22. Fue a este Enoc a quien acontecieron muchas maravillas y quien también escribió un libro célebre; mas esas maravillas no pueden ser contadas en este lugar.
  3. 33. Después de esto, los hijos de Set se desviaron y cayeron, ellos, sus hijos y sus esposas. Y cuando Enoc, Matusalén, Lamec y Noé los vieron, sus corazones se dolieron a causa de haber caído en dudas llenas de incredulidad; y lloraron y buscaron la misericordia de Dios, para que los preservase y los sacase de aquella generación inicua.
  4. 44. Enoc continuó su ministerio delante del Señor por trescientos ochenta y cinco años, y al final de ese tiempo percibió, por la gracia de Dios, que Dios pretendía quitarlo de la tierra.
  5. 55. Él entonces dijo a su hijo: “Oh hijo mío, yo sé que Dios pretende traer las aguas del Diluvio sobre la tierra y destruir nuestra creación.
  6. 66. “Y vosotros sois los últimos gobernantes de este pueblo en este monte; porque yo sé que no quedará nadie para engendrar hijos en este santo monte; ninguno de vosotros dominará sobre los hijos de su pueblo; ni quedará de vosotros gran compañía en este monte.”
  7. 77. Enoc les dijo también: “Velad por vuestras almas, y apegaos al temor de Dios y a vuestro servicio a Él, y adoradle con fe recta, y servidle en justicia, inocencia y juicio, en arrepentimiento y también en pureza”.
  8. 88. Cuando Enoc terminó sus mandamientos para ellos, Dios lo transportó de aquel monte a la tierra de la vida, a las mansiones de los justos y de los escogidos, la morada del Paraíso de gozo, en luz que llega hasta el cielo; luz que está fuera de la luz de este mundo; pues es la luz de Dios que llena el mundo entero, pero que ningún lugar puede contener.
  9. 99. Así, porque Enoc estaba en la luz de Dios, se vio fuera del alcance de la muerte; hasta que Dios lo hiciera morir.
  10. 1010. En resumen, ninguno de nuestros padres o de sus hijos permaneció en aquel monte sagrado, excepto aquellos tres, Matusalén, Lamec y Noé. Pues todos los demás descendieron del monte y cayeron en pecado con los hijos de Caín. Por tanto, les fue prohibido aquel monte, y nadie permaneció en él, excepto aquellos tres hombres.