2 Adán y Eva · Capítulo 17
- 11. Entonces Jared guardó el mandamiento de su padre y se levantó como un león sobre su pueblo. Los apacentó con justicia e inocencia y les ordenó que no hiciesen nada sin su consejo. Pues tenía temor por ellos, para que no fuesen hacia los hijos de Caín.
- 22. Por lo cual les dio órdenes repetidamente; y continuó haciéndolo hasta el final de los cuatrocientos ochenta y cinco años de su vida.
- 33. Al final de esos años, vino a él esta señal. Mientras Jared estaba de pie como un león delante de los cuerpos de sus padres, orando y amonestando a su pueblo, Satanás le tuvo envidia y produjo una hermosa aparición, porque Jared no permitía que sus hijos hiciesen nada sin su consejo.
- 44. Satanás entonces se le apareció con treinta hombres de sus huestes, en la forma de hombres hermosos; siendo el propio Satanás el mayor y más alto entre ellos, con una hermosa barba.
- 55. Se pararon en la entrada de la cueva y llamaron a Jared de dentro de ella.
- 66. Él fue a ellos y los halló semejantes a hombres de bien, llenos de luz y de gran belleza. Quedó admirado de la belleza y de la apariencia de ellos; y pensó para sí si no serían de los hijos de Caín.
- 77. Dijo también en su corazón: “Puesto que los hijos de Caín no pueden subir a lo alto de este monte, y ninguno de ellos es tan hermoso como estos parecen ser; y entre estos hombres no hay ninguno de mis parientes; deben de ser extranjeros”.
- 88. Entonces Jared y ellos intercambiaron un saludo y él dijo al más anciano entre ellos: "Oh padre mío, explícame la maravilla que hay en ti, y dime quiénes son estos que están contigo; pues me parecen hombres extraños."
- 99. Entonces el más anciano comenzó a llorar, y los demás lloraron con él; y dijo a Jared: “Yo soy Adán, a quien Dios creó primero; y este es Abel, mi hijo, que fue muerto por su hermano Caín, en cuyo corazón Satanás puso matarlo.
- 1010. “Luego este es mi hijo Set, a quien pedí al Señor, quien me lo dio, para consolarme en lugar de Abel.
- 1111. "Luego este es mi hijo Enós, hijo de Set, y aquel otro es Cainán, hijo de Enós, y aquel otro es Mahalaleel, hijo de Cainán, tu padre."
- 1212. Mas Jared quedó asombrado de la apariencia de ellos y de las palabras del anciano para con él.
- 1313. Entonces el anciano le dijo: "No te maravilles, oh hijo mío; vivimos en la tierra al norte del jardín, que Dios creó antes del mundo. No nos dejó morar allí, sino que nos puso dentro del jardín, debajo del cual estás habitando ahora.
- 1414. “Pero después de que transgredí, Él me hizo salir de él, y fui dejado para morar en esta cueva; grandes y dolorosas aflicciones vinieron sobre mí; y cuando mi muerte se aproximó, ordené a mi hijo Set que cuidase bien de su pueblo; y este mi mandamiento debe ser transmitido de uno a otro, hasta el fin de las generaciones venideras.
- 1515. “Mas, oh Jared, hijo mío, nosotros vivimos en hermosas regiones, mientras que tú vives aquí en la miseria, como este tu padre Mahalaleel me informó; diciéndome que un gran diluvio vendrá e inundará toda la tierra.
- 1616. “Por tanto, oh hijo mío, temiendo por causa de ti, me levanté y tomé a mis hijos conmigo, y vine aquí para que te visitásemos a ti y a tus hijos; mas te hallé de pie en esta cueva llorando, y a tus hijos esparcidos por este monte, en el calor y en la miseria.
- 1717. “Pero, oh hijo mío, cuando perdimos el camino y llegamos hasta aquí, hallamos a otros hombres debajo de este monte; que habitan un hermoso país, lleno de árboles y frutos, y de todo tipo de verdor; es como un jardín; de modo que cuando los hallamos pensamos que eras tú; hasta que tu padre Mahalaleel me dijo que ellos no eran tal cosa.
- 1818. "Ahora, por tanto, oh hijo mío, escucha mi consejo y desciende a ellos, tú y tus hijos. Descansaréis de todo este sufrimiento en que estáis. Pero si no desciendes a ellos, entonces, levántate, toma a tus hijos y ven con nosotros a nuestro jardín; vivirás en nuestra hermosa tierra y descansarás de todas estas aflicciones que tú y tus hijos estáis padeciendo ahora."
- 1919. Mas Jared, cuando oyó estas palabras del anciano, quedó sorprendido; y fue hacia allá y hacia acá, pero en aquel momento no halló a ninguno de sus hijos.
- 2020. Entonces respondió y dijo al anciano: “¿Por qué te escondiste hasta hoy?”
- 2121. Y el anciano respondió: “Si tu padre no nos lo hubiera dicho, no lo habríamos sabido”.
- 2222. Entonces Jared creyó que sus palabras eran verdaderas.
- 2323. Entonces aquel anciano dijo a Jared: “¿Por qué te volviste a buscar?” Y él dijo: “Estaba buscando a uno de mis hijos, para contarle sobre mi ida contigo y sobre tu venida para aquellos de quienes me hablaste”.
- 2424. Cuando el anciano oyó la intención de Jared, le dijo: "Deja a un lado ese propósito por el momento, y ven con nosotros; verás nuestro país; si la tierra en que moramos te agrada, nosotros y tú regresaremos acá y llevaremos a tu familia con nosotros. Pero si nuestro país no te agrada, regresarás a tu propia casa."
- 2525. Y el anciano insistió con Jared para que fuese antes de que uno de sus hijos viniese a aconsejarle lo contrario.
- 2626. Jared, entonces, salió de la cueva y fue con ellos y entre ellos. Y ellos lo consolaron, hasta que llegaron a la cumbre del monte de los hijos de Caín.
- 2727. Entonces dijo el anciano a uno de sus compañeros: “Olvidamos algo a la entrada de la cueva, y es la vestidura elegida que trajimos para vestir a Jared también”.
- 2828. Dijo luego a uno de ellos: "Vuelve tú; y esperaremos por ti aquí, hasta que vuelvas. Entonces vestiremos a Jared y él será como nosotros, bueno, hermoso y apto para venir con nosotros a nuestro país."
- 2929. Entonces aquel volvió.
- 3030. Mas cuando estaba a corta distancia, el anciano lo llamó y le dijo: “Detente hasta que yo suba y hable contigo”.
- 3131. Entonces él se detuvo, y el anciano fue a él y le dijo: "Una cosa que olvidamos en la cueva es esta: apagar la lámpara que arde dentro de ella, sobre los cuerpos que están allí dentro. Luego vuelve a nosotros, aprisa."
- 3232. Aquel fue, y el anciano volvió a sus compañeros y a Jared. Y descendieron del monte, y Jared con ellos; y se quedaron cerca de una fuente de agua, cerca de las casas de los hijos de Caín y esperaron a su compañero hasta que trajese la ropa para Jared.
- 3333. Aquel, pues, que volvió a la cueva, apagó la lámpara, y fue a ellos y trajo consigo una figura y se la mostró. Y cuando Jared vio esto, quedó maravillado de su hermosura y gracia, y se alegró en su corazón, creyendo que todo era verdad.
- 3434. Mas mientras estaban allí, tres de ellos fueron a las casas de los hijos de Caín y les dijeron: “Traednos hoy algún alimento junto a la fuente de agua, para que comamos nosotros y nuestros compañeros”.
- 3535. Pero cuando los hijos de Caín los vieron, quedaron maravillados de ellos y pensaron: “Estos son hermosos a la vista como nunca hemos visto antes”. Entonces se levantaron y fueron con ellos hasta la fuente de agua, para ver a sus compañeros.
- 3636. Los hallaron tan hermosos que gritaron en voz alta en sus lugares para que otros se reunieran y viniesen a ver a estos hermosos seres. Entonces reunieron a su alrededor a hombres y mujeres.
- 3737. Entonces el anciano les dijo: “Somos forasteros en vuestra tierra, traednos buena comida y bebida, vosotros y vuestras mujeres, para refrescarnos con vosotros”.
- 3838. Cuando aquellos hombres oyeron estas palabras del anciano, cada uno de los hijos de Caín trajo a su esposa, y otro trajo a su hija, y así, muchas mujeres vinieron a ellos; cada uno dirigiéndose a Jared por sí mismo o por su esposa; todos por igual.
- 3939. Mas cuando Jared vio lo que hicieron, su alma se apartó de ellos; ni probó la comida ni la bebida de ellos.
- 4040. El anciano lo vio cuando se apartó de ellos y le dijo: "No te entristezcas; yo soy el gran anciano, como me veas hacer a mí, haz tú lo mismo."
- 4141. Entonces él extendió las manos y tomó a una de las mujeres, y cinco de sus compañeros hicieron lo mismo delante de Jared, para que él hiciese como ellos.
- 4242. Pero cuando Jared los vio obrar en la infamia, lloró y dijo en su mente: Mis padres nunca hicieron cosa semejante.
- 4343. Él entonces extendió las manos y oró con corazón ferviente y con mucho llanto, e imploró a Dios que lo librase de las manos de ellos.
- 4444. Tan pronto como Jared comenzó a orar, el anciano huyó con sus compañeros; pues no podían permanecer en un lugar de oración.
- 4545. Entonces Jared se volvió, pero no pudo verlos, sino que se vio en medio de los hijos de Caín.
- 4646. Él entonces lloró y dijo: "Oh Dios, no me destruyas con esta raza, acerca de la cual mis padres me advirtieron; pues ahora, oh mi Señor Dios, yo estaba pensando que aquellos que se me aparecieron eran mis padres; mas he descubierto que eran demonios, que me sedujeron con esta hermosa aparición, hasta que creí en ellos.
- 4747. "Mas ahora te ruego, oh Dios, que me libres de esta raza, en medio de la cual estoy ahora, como Tú me libraste de aquellos demonios. Envía a Tu ángel para sacarme de en medio de ellos; pues yo mismo no tengo poder para escapar de en medio de ellos."
- 4848. Cuando Jared terminó su oración, Dios envió a Su ángel en medio de ellos, quien tomó a Jared y lo puso en el monte, y le mostró el camino, le dio consejo y luego se apartó de él.