1 Adán y Eva · Capítulo 66
- 1Cuando fue de mañana, el día después de haber comido el alimento, oraron Adán y Eva en la cueva; y dijo Adán a Eva: "He aquí, pedimos alimento a Dios, y Él nos lo dio. Mas ahora pidámosle también que nos dé agua para beber."
- 2Entonces se levantaron y fueron a la ribera de la corriente de agua que estaba en el límite sur del huerto, en la cual antes se habían arrojado. Y se pusieron en pie en la orilla, y rogaron a Dios que les ordenase beber del agua.
- 3Entonces vino la Palabra de Dios a Adán, y le dijo: "Oh Adán, tu cuerpo se ha vuelto embrutecido y necesita agua para beber. Tomad y bebed, tú y Eva; dad gracias y alabad."
- 4Descendieron entonces Adán y Eva a la corriente y bebieron de ella, hasta que sus cuerpos se sintieron refrigerados. Habiendo bebido, alabaron a Dios y luego volvieron a su cueva, según su costumbre anterior. Esto aconteció al cabo de ochenta y tres días.
- 5En el octogésimo cuarto día, tomaron los dos higos y los colgaron en la cueva, juntamente con sus hojas, para que les fuesen por señal y bendición de Dios. Y los pusieron allí para que, si su posteridad llegare allí, viese las maravillas que Dios les había hecho.
- 6Después Adán y Eva se pusieron de nuevo fuera de la cueva, y rogaron a Dios que les mostrase algún alimento con que pudiesen sustentar sus cuerpos.
- 7Entonces vino la Palabra de Dios y le dijo: "Oh Adán, desciende hacia el occidente de la cueva hasta llegar a una tierra de suelo oscuro, y allí hallarás alimento."
- 8Y Adán obedeció la Palabra de Dios, tomó a Eva y descendió a la tierra de suelo oscuro; y halló allí trigo que crecía en la espiga y estaba maduro, e higos para comer; y se regocijó en gran manera por ello.
- 9Vino entonces la Palabra de Dios otra vez a Adán, y le dijo: "Toma de este trigo y haz para vosotros pan de él, para sustentar con ello tu cuerpo." Y dio Dios sabiduría al corazón de Adán para trabajar el grano hasta convertirlo en pan.
- 10Y ejecutó Adán todo aquello hasta quedar sumamente rendido y fatigado. Regresó entonces a la cueva, regocijándose de lo que había aprendido sobre lo que se hace con el trigo hasta convertirlo en pan para el uso del hombre.