LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

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1 Adán y Eva · Capítulo 65

  1. 1Y venido el día, levantáronse y oraron, según su costumbre, y luego salieron de la cueva.
  2. 2Mas enfermaron por causa del alimento que habían comido, por cuanto no estaban acostumbrados a él; y andaban por la cueva diciéndose el uno al otro:
  3. 3¿Qué nos ha acarreado este comer, para que padezcamos tales dolores? ¡En gran miseria estamos, moriremos! Mejor nos hubiera sido morir guardando puros nuestros cuerpos, que haber comido y profanádolos con alimento.
  4. 4Dijo entonces Adán a Eva: Este dolor no nos vino en el huerto, ni comimos allá tan mala comida. ¿Crees tú, ¡oh Eva!, que Dios nos herirá con plaga por la comida que está en nosotros, o que nuestras entrañas saldrán afuera; o que piensa Dios matarnos con este dolor antes que cumpla su promesa para con nosotros?
  5. 5Rogó entonces Adán al Señor, y dijo: ¡Oh Señor!, no perezcamos por causa de la comida que hemos comido. ¡Oh Señor!, no nos castigues; sino haz con nosotros conforme a tu gran misericordia, y no nos desampares hasta el día de la promesa que nos hiciste.
  6. 6Miróles entonces Dios, y dispúsolos al punto para comer alimento; tal como hasta el día de hoy; para que no pereciesen.
  7. 7Volvieron entonces Adán y Eva dentro de la cueva, entristecidos y llorando por causa del cambio de sus cuerpos. Y conocieron ambos desde aquella hora que eran seres mudados, que toda esperanza de volver al huerto estaba perdida, y que no podían entrar en él.
  8. 8Porque ahora sus cuerpos tenían funciones extrañas; y ninguna carne que necesita de comida y bebida para subsistir puede estar en el huerto.
  9. 9Dijo entonces Adán a Eva: He aquí, nuestra esperanza está ahora perdida, y así también nuestra confianza de entrar en el huerto. Ya no pertenecemos a los moradores del huerto; mas de aquí en adelante somos terrenales y del polvo, y de los moradores de la tierra. No volveremos al huerto hasta el día en que Dios prometió salvarnos y traernos de nuevo al huerto, como nos prometió.
  10. 10Oraron luego a Dios que tuviese misericordia de ellos; después de lo cual su mente se serenó, sus corazones se quebrantaron, y su anhelo se amortiguó; y quedaron como extranjeros en la tierra. Aquella noche la pasaron Adán y Eva en la cueva, donde durmieron pesadamente a causa del alimento que habían comido.