LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

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1 Adán y Eva · Capítulo 64

  1. 1Miró entonces Dios a Adán y a la fortaleza de su ánimo, a su sufrimiento del hambre y de la sed, y del calor. Y transformó las dos higueras en dos higos, como eran al principio, y dijo luego a Adán y a Eva: Cada uno de vosotros puede tomar un higo. Y tomáronlos, como el Señor les había mandado.
  2. 2Y díjoles: Debéis entrar ahora en la cueva y comer los higos, y saciar vuestra hambre, o de lo contrario moriréis.
  3. 3Así pues, como Dios les mandó, entraron en la cueva cerca de la puesta del sol. Y Adán y Eva se pusieron en pie y oraron al ponerse el sol.
  4. 4Sentáronse luego a comer los higos; mas no sabían cómo comerlos, porque no estaban acostumbrados a comer vianda terrena. Temían que si comían, su vientre se recargaría y su carne engrosaría, y sus corazones se aficionarían al alimento terreno.
  5. 5Mas estando ellos así sentados, Dios, por piedad de ellos, envióles su ángel, para que no pereciesen de hambre y de sed.
  6. 6Y dijo el ángel a Adán y Eva: Dios os dice que no tenéis la fuerza requerida para ayunar hasta la muerte; comed, pues, y confortad vuestros cuerpos; porque ahora sois carne animal y no podéis subsistir sin comida y bebida.
  7. 7Tomaron entonces Adán y Eva los higos y comenzaron a comer de ellos. Mas Dios había puesto en ellos una sustancia como de pan sabroso y sangre.
  8. 8Fuése luego el ángel de Adán y Eva, los cuales comieron de los higos hasta que saciaron su hambre. Pusieron luego aparte lo que sobró; pero por el poder de Dios los higos se hicieron enteros de nuevo, porque Dios los bendijo.
  9. 9Después de esto se levantaron Adán y Eva, y oraron con gozo de corazón y fuerzas renovadas, y alabaron y se regocijaron en abundancia toda aquella noche. Y éste fue el término del día octogésimo tercero.