LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

← 1 Adán y Eva

1 Adán y Eva · Capítulo 63

  1. 1Mas Adán y Eva, al acercarse a la cueva, vieron dos higueras cubiertas de fruto, que sombreaban la cueva.
  2. 2Dijo entonces Adán a Eva: Paréceme que hemos errado el camino. ¿Cuándo crecieron aquí estos dos árboles? Paréceme que el enemigo desea extraviarnos. ¿Piensas tú que haya en la tierra otra cueva además de ésta?
  3. 3Con todo, ¡oh Eva!, entremos en la cueva y hallemos en ella los dos higos; porque ésta es nuestra cueva, en la cual estábamos. Mas si no halláremos en ella los dos higos, entonces no puede ser nuestra cueva.
  4. 4Entraron pues en la cueva, y miraron en los cuatro rincones de ella, mas no hallaron los dos higos.
  5. 5Y Adán lloró y dijo a Eva: ¿Fuimos acaso a la cueva errada, ¡oh Eva!? Paréceme que estas dos higueras son los dos higos que estaban en la cueva. Y Eva dijo: Yo por mi parte no lo sé.
  6. 6Púsose luego Adán de pie y oró, diciendo: ¡Oh Dios!, tú nos mandaste volver a la cueva a tomar los dos higos y luego tornar a ti.
  7. 7Mas ahora no los hemos hallado. ¡Oh Dios!, ¿los tomaste tú y sembraste estos dos árboles, o nos hemos extraviado en la tierra, o nos engañó el enemigo? Si esto es verdad, entonces, ¡oh Dios!, revélanos el secreto de estos dos árboles y de los dos higos.
  8. 8Vino entonces la Palabra de Dios a Adán, y díjole: ¡Oh Adán! cuando yo te envié a traer los higos, Satanás fue delante de ti a la cueva, tomó los higos y los enterró afuera, al oriente de la cueva, pensando destruirlos, y no sembrándolos con buen intento.
  9. 9No fue pues por causa de él que estos árboles crecieron al punto; sino que yo tuve misericordia de ti y les mandé que creciesen. Y crecieron hasta hacerse dos grandes árboles, para que fueses cobijado por sus ramas y hallases descanso; y para que te hiciese ver mi poder y mis obras maravillosas.
  10. 10Y también para mostrarte la bajeza de Satanás y sus malas obras; porque desde que saliste del huerto no ha cesado, no, ni un solo día, de hacerte algún daño. Mas yo no le he dado poder sobre ti.
  11. 11Y dijo Dios: De aquí en adelante, ¡oh Adán!, alegraos a causa de los árboles, tú y Eva; y descansad debajo de ellos cuando os sintiereis cansados. Mas no comáis de su fruto ni os acerquéis a ellos.
  12. 12Clamó entonces Adán, y dijo: ¡Oh Dios!, ¿volverás a darnos muerte, o nos echarás de delante de tu rostro, y cortarás nuestra vida de sobre la faz de la tierra?
  13. 13¡Oh Dios!, te ruego, si sabes que hay en estos árboles o muerte u otro mal cualquiera, como la vez primera, arráncalos de cerca de nuestra cueva, y séquense; y déjanos morir del calor, del hambre y de la sed.
  14. 14Porque conocemos tus obras maravillosas, ¡oh Dios!, que son grandes, y que por tu poder puedes sacar una cosa de otra, sin que nadie lo disponga. Porque tu poder puede hacer que las peñas se vuelvan árboles, y los árboles peñas.