1 Adán y Eva · Capítulo 55
- 1Entonces vino la Palabra de Dios a Adán y Eva, y los levantó de su estado de muerte, diciéndoles: ¿Por qué subisteis aquí? ¿Acaso pretendéis entrar en el huerto, del cual os saqué? No puede ser hoy; sino cuando se cumpla el pacto que he hecho con vosotros.
- 2Entonces Adán, cuando oyó la Palabra de Dios y el aleteo de los ángeles a quienes no veía, sino que sólo oía el rumor de ellos con sus oídos, clamó, él y Eva, y dijeron a los ángeles:
- 3¡Oh espíritus, que asistís ante Dios! ¡miradme, y ved que ya no puedo veros! Porque cuando yo estaba en mi primera naturaleza luminosa, entonces podía veros. Yo cantaba alabanzas como vosotros las hacéis; y mi corazón estaba muy por encima de vosotros.
- 4Mas ahora que he transgredido, aquella naturaleza luminosa se ha apartado de mí, y he venido a parar a este miserable estado. Y ahora he llegado a esto, que no os puedo ver, y ya no me servís como solíais servirme. Porque me he vuelto carne animal.
- 5Con todo, ahora, ¡oh ángeles de Dios!, rogad a Dios juntamente conmigo que me restituya a aquel estado en que antes me hallaba; que me rescate de esta miseria, y que quite de mí la sentencia de muerte que pronunció contra mí por haber pecado contra Él.
- 6Entonces, cuando los ángeles oyeron estas palabras, todos se compadecieron de él; y maldijeron a Satanás que había extraviado a Adán, hasta traerlo del huerto a la miseria; de la vida a la muerte; de la paz a la tribulación; y de la alegría a una tierra extraña.
- 7Dijeron entonces los ángeles a Adán: Tú obedeciste a Satanás, y tuviste en poco la Palabra de Dios que te crió; y creíste que Satanás cumpliría cuanto te había prometido.
- 8Mas ahora, ¡oh Adán!, te haremos saber lo que aconteció entre nosotros por medio de él, antes de su caída del cielo.
- 9Él juntó sus huestes y las engañó, prometiendo darles un gran reino, una naturaleza divina; y otras promesas más les hizo.
- 10Sus ejércitos creyeron que su palabra era verdad, por lo cual se entregaron a él y renunciaron a la gloria de Dios.
- 11Envió luego por nosotros —según las órdenes en que estábamos— para que viniésemos bajo su mando y aceptásemos su vana promesa. Pero nosotros no quisimos, ni seguimos su consejo.
- 12Después, habiendo contendido contra Dios y habiéndose portado con altivez contra Él, juntó sus ejércitos e hízonos guerra. Y si no hubiese sido por la fortaleza de Dios que estaba con nosotros, no habríamos prevalecido contra él para arrojarlo del cielo.
- 13Pero cuando cayó de entre nosotros, hubo gran gozo en el cielo por su descenso de entre nosotros. Porque si él hubiese permanecido en el cielo, nada, ni un solo ángel hubiese permanecido en él.
- 14Mas Dios, en su misericordia, lo echó de en medio de nosotros a esta tierra tenebrosa; porque se había convertido en la misma oscuridad y en obrador de iniquidad.
- 15Y él ha continuado, ¡oh Adán!, guerreando contra ti, hasta engañarte y hacerte salir del huerto a esta tierra extraña, donde todas estas pruebas te han sobrevenido. Y la muerte, que Dios trajo sobre él, la ha traído también sobre ti, ¡oh Adán!, porque le obedeciste y pecaste contra Dios.
- 16Entonces todos los ángeles se regocijaron y alabaron a Dios, y le pidieron que no destruyese a Adán esta vez por haber procurado entrar al huerto; sino que lo sobrellevase hasta el cumplimiento de la promesa, y lo socorriese en este mundo hasta que fuese librado de las manos de Satanás.