1 Adán y Eva · Capítulo 54
- 1Entonces Adán y Eva se levantaron en la cueva y oraron toda aquella noche hasta que rayó el alba. Y salido el sol, salieron ambos de la cueva; sus cabezas vacilaban por la pesadumbre del dolor y no sabían a dónde iban.
- 2Y anduvieron en aquella condición hasta el límite meridional del huerto. Y comenzaron a subir por aquel límite hasta que llegaron al límite oriental, más allá del cual no había más tierra.
- 3Y el querubín que guardaba el huerto estaba de pie a la puerta occidental, guardándola contra Adán y Eva, para que no entrasen de improviso en el huerto. Y el querubín se volvió, como para quitarles la vida, conforme al mandamiento que Dios le había dado.
- 4Cuando Adán y Eva llegaron al límite oriental del huerto —pensando en sus corazones que el querubín no miraba—, estando ellos junto a la puerta como deseando entrar, repentinamente vino el querubín con una espada de fuego fulgurante en su mano; y al verlos, salió para matarlos. Porque temía que Dios lo destruyese si entraban en el huerto sin su orden.
- 5Y la espada del querubín parecía despedir llamas a distancia. Mas cuando la alzó sobre Adán y Eva, la llama de la espada no resplandeció hacia adelante.
- 6Por tanto, pensó el querubín que Dios les era propicio y los traía de vuelta al huerto. Y el querubín se quedó atónito.
- 7No podía él subir al Cielo para conocer la orden de Dios tocante a la entrada de ellos al huerto; por tanto, continuó de pie junto a ellos, sin poder apartarse de ellos; porque temía que si entraban en el huerto sin licencia, Dios lo destruiría.
- 8Cuando Adán y Eva vieron al querubín venir hacia ellos con una espada de fuego encendida en su mano, cayeron sobre sus rostros de temor, y quedaron como muertos.
- 9En aquel tiempo los cielos y la tierra temblaron; y otro querubín descendió del cielo hacia el querubín que guardaba el huerto, y lo vio asombrado y mudo.
- 10Luego, de nuevo, otros ángeles descendieron cerca del lugar donde estaban Adán y Eva. Y estaban divididos entre el gozo y el pesar.
- 11Alegrábanse porque creían que Dios se había mostrado favorable a Adán, y deseaba que volviese al huerto, y quería restituirle el gozo del cual antes gozaba.
- 12Mas lamentábanse a causa de Adán, porque yacía caído como hombre muerto, él y Eva; y decían en sus pensamientos: No ha muerto Adán en este lugar de suyo; mas Dios le ha dado muerte por haber venido a este lugar y por querer entrar en el huerto sin su licencia.