1 Adán y Eva · Capítulo 48
- 1Después de esto llamó Satanás a sus huestes, las cuales acudieron todas a él, y le dijeron:
- 2«¡Oh señor nuestro! ¿qué harás?»
- 3Díjoles entonces: «Sabéis que este Adán, a quien Dios formó del polvo, es el que ha tomado nuestro reino; venid, juntémonos y matémosle; o arrojemos una peña sobre él y sobre Eva, y aplastémoslos debajo de ella».
- 4Oyendo las huestes de Satanás estas palabras, vinieron a la parte del monte donde Adán y Eva dormían.
- 5Tomaron entonces Satanás y su hueste una peña grande, ancha, lisa y sin defecto alguno, pensando en su interior: «Si hubiere alguna hendidura en la peña, al caer sobre ellos, la hendidura podría quedar sobre ellos, y así escaparían y no morirían».
- 6Dijo luego a sus huestes: «Alzad esta piedra y arrojadla de plano sobre ellos, de modo que no ruede hacia otra parte. Y en habiéndola arrojado, apartaos de allí prestamente».
- 7Y ellos hicieron como él les mandó. Mas al caer la peña del monte hacia Adán y Eva, mandó Dios a la peña que se tornase una bóveda sobre ellos, que ningún daño les hiciese. Y así fue por mandato de Dios.
- 8Mas al caer la peña, toda la tierra tembló con ella, y se estremeció por la gran mole de la piedra.
- 9Y al temblar y sacudirse la tierra, despertaron del sueño Adán y Eva, y se hallaron debajo de una bóveda de peña. Mas no sabían lo que había acontecido; porque cuando se durmieron estaban a cielo abierto y no bajo bóveda alguna; y al verla, tuvieron gran temor.
- 10Dijo entonces Adán a Eva: «¿Por qué causa se ha doblado el monte, y la tierra ha temblado y se ha estremecido por amor de nosotros? ¿Y por qué se ha extendido esta peña sobre nosotros a manera de tienda?
- 11¿Tiene acaso Dios propósito de afligirnos y encerrarnos en esta prisión? ¿O cerrará la tierra sobre nosotros?
- 12Airado está contra nosotros por haber salido de la cueva sin Su orden; y por haberlo hecho de nuestro propio albedrío, sin consultarle, cuando desamparamos la cueva y vinimos a este sitio».
- 13Dijo entonces Eva: «Si ciertamente la tierra tembló por causa nuestra, y esta peña hace tienda sobre nosotros a causa de nuestra transgresión, gran aflicción tendremos, oh Adán, porque nuestro castigo será dilatado.
- 14Mas levántate y ora a Dios que nos haga saber acerca de esto, y qué peña es esta que se ha extendido sobre nosotros como tienda».
- 15Púsose entonces de pie Adán y oró delante del Señor, pidiéndole que le hiciese entender la causa de este trance penoso. Y permaneció Adán orando de esa manera hasta la mañana.