1 Adán y Eva · Capítulo 42
- 1Vino entonces la Palabra de Dios a Adán, y le dijo:
- 2«¡Oh Adán! en cuanto a lo que dijiste: 'Llévame a una tierra donde haya descanso', no es otra tierra que esta, sino el reino de los cielos, donde únicamente hay descanso.
- 3Mas al presente no puedes entrar en él; sino sólo después que tu juicio haya pasado y se haya cumplido.
- 4Entonces te haré subir al reino de los cielos, a ti y a tu simiente justa; y os daré a ti y a ellos el descanso que ahora pides.
- 5Y si dijiste: 'Dame del Agua de la Vida para que beba y viva', no puede ser hoy, sino el día en que Yo descienda a los infiernos, quebrante las puertas de bronce y desmenuce los cerrojos de hierro.
- 6Entonces, en misericordia, salvaré tu alma y las almas de los justos, para darles reposo en Mi huerto. Y esto será cuando venga el fin del mundo.
- 7Y asimismo, tocante al Agua de la Vida que buscas, no te será concedida hoy; sino el día en que derramare Mi sangre sobre tu cabeza en la tierra del Gólgota.
- 8Porque Mi sangre será el Agua de la Vida para ti en aquel tiempo, y no a ti solo, sino a todos tus descendientes que en Mí creyeren; a fin de que les sea en perpetuo reposo».
- 9Dijo aún el Señor a Adán: «¡Oh Adán! cuando estabas en el huerto, estas tribulaciones no venían sobre ti.
- 10Mas desde que quebrantaste Mi mandamiento, todos estos sufrimientos han venido sobre ti.
- 11Ahora también tu carne requiere comida y bebida; bebe, pues, de esa agua que corre junto a ti sobre la faz de la tierra».
- 12Entonces Dios retiró Su Palabra de Adán.
- 13Y adoraron Adán y Eva al Señor, y se volvieron del río de agua a la cueva. Era el mediodía; y cuando se acercaron a la cueva, vieron un gran fuego junto a ella.