1 Adán y Eva · Capítulo 41
- 1Entonces Adán tomó el higo y lo puso sobre las varas de oro. Eva también tomó su higo y lo puso sobre el incienso.
- 2Y el peso de cada higo era como el de una sandía; porque el fruto del huerto era mucho mayor que el fruto de esta tierra.
- 3Mas Adán y Eva permanecieron de pie y en ayuno toda aquella noche, hasta rayar el alba.
- 4Cuando el sol salió, aún continuaban orando; mas habiendo acabado la oración, Adán dijo a Eva:
- 5«¡Oh Eva! ven, vayamos al término del huerto que mira hacia el sur, al lugar de donde brota el río que se divide en cuatro brazos. Allí oraremos a Dios y le rogaremos que nos dé a beber del Agua de la Vida.
- 6Porque Dios no nos alimentó del Árbol de la Vida para que no viviéramos. Por tanto, le pediremos que nos dé del Agua de la Vida y con ella apague nuestra sed, antes que con un trago de agua de esta tierra».
- 7Oyendo Eva estas palabras de Adán, convino con él; y ambos se levantaron y vinieron al límite meridional del huerto, a la orilla del río de agua, a corta distancia del huerto.
- 8Y se pusieron de pie y oraron delante del Señor, suplicándole que los mirase por esta vez, que los perdonase y les concediese su petición.
- 9Tras esta oración de ambos, Adán comenzó a clamar a voz en cuello delante de Dios, diciendo:
- 10«¡Oh Señor! cuando yo estaba en el huerto y veía el agua que manaba de debajo del Árbol de la Vida, no la deseaba mi corazón, ni requería mi cuerpo beber de ella; ni conocía la sed, porque vivía, y estaba por encima de lo que soy ahora.
- 11De suerte que, para vivir, no requería de alimento de vida, ni bebía del Agua de la Vida.
- 12Mas ahora, oh Dios, estoy muerto; mi carne se seca de sed. Dame del Agua de la Vida para que beba de ella y viva.
- 13Por Tu misericordia, oh Dios, sálvame de estas plagas y pruebas, y llévame a otra tierra diferente de esta, si no me dejas habitar en Tu huerto».