LUX VERITAS

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← 1 Adán y Eva

1 Adán y Eva · Capítulo 43

  1. 1Entonces Adán y Eva temieron y se detuvieron. Y dijo Adán a Eva: «¿Qué fuego es este junto a nuestra cueva? Nada hemos hecho en ella para causar este fuego.
  2. 2No tenemos pan que cocer en ella, ni caldo que guisar allí. En cuanto a este fuego, jamás hemos conocido semejante cosa, ni sabemos cómo llamarlo.
  3. 3Mas desde que Dios envió al querubín con una espada de fuego que relampagueaba y centelleaba en su mano, por cuyo pavor caímos y quedamos como muertos, no habíamos visto semejante cosa.
  4. 4Mas ahora, oh Eva, he aquí que este es el mismo fuego que estaba en la mano del querubín, el cual Dios ha enviado para guardar la cueva en que moramos.
  5. 5¡Oh Eva! es porque Dios se ha airado contra nosotros y nos arrojará de ella.
  6. 6¡Oh Eva! de nuevo hemos quebrantado Su mandamiento en esa cueva, por lo que ha enviado este fuego para arder alrededor de ella e impedirnos entrar en ella.
  7. 7Si en verdad es así, oh Eva, ¿dónde viviremos? ¿Y adónde huiremos de la presencia del Señor? Ya que, en cuanto al huerto, no nos permite morar en él y nos ha despojado de sus bienes; mas nos puso en esta cueva, en la cual hemos padecido tinieblas, pruebas y aflicciones, hasta que al fin hallamos en ella consuelo.
  8. 8Mas ahora que nos saca a otra tierra, ¿quién sabe lo que acontecerá en ella? ¿Y quién sabe si las tinieblas de aquella tierra no serán mucho mayores que las tinieblas de esta tierra?
  9. 9¿Quién sabe lo que acontecerá en aquella tierra de día o de noche? ¿Y quién sabe si estará lejos o cerca, oh Eva? Donde a Dios le plazca ponernos, ¿quizá sea lejos del huerto, oh Eva? ¿O donde Dios nos impida mirarle, por cuanto quebrantamos Su mandamiento y porque le hemos hecho peticiones en todo tiempo?
  10. 10¡Oh Eva! si Dios nos llevare a una tierra extraña fuera de esta, en que hallamos consolación, ha de ser para quitar la vida a nuestras almas y borrar nuestro nombre de sobre la faz de la tierra.
  11. 11¡Oh Eva! si fuéremos aún más alejados del huerto y de Dios, ¿dónde le hallaremos otra vez para rogarle que nos dé oro, incienso, mirra y algún fruto de la higuera?
  12. 12¿Dónde le hallaremos para que nos consuele por segunda vez? ¿Dónde le hallaremos para que se acuerde de nosotros, en cuanto al pacto que hizo a nuestro favor?»
  13. 13Entonces Adán no habló más. Y permanecieron mirando, él y Eva, hacia la cueva y al fuego que llameaba a su alrededor.
  14. 14Mas aquel fuego era de Satanás. Porque había juntado leña y hierbas secas, y las había llevado y traído a la cueva, y les había prendido fuego para consumir la cueva y cuanto en ella había;
  15. 15A fin de que Adán y Eva quedasen sumidos en tristeza, y él destruyese la confianza que tenían en Dios y los hiciese negarle.
  16. 16Pero por la misericordia de Dios no pudo quemar la cueva, porque Dios envió a Su ángel alrededor de la cueva para guardarla de aquel fuego, hasta que se apagó.
  17. 17Y duró aquel fuego desde el mediodía hasta el amanecer. Aquel fue el cuadragésimo quinto día.