1 Adán y Eva · Capítulo 44
- 1Con todo, Adán y Eva estaban de pie mirando el fuego, sin poder acercarse a la cueva por el temor de las llamas.
- 2Y Satanás continuaba trayendo leños y arrojándolos al fuego, hasta que las llamas subieron a lo alto y cubrieron toda la cueva, pensando en su corazón consumir la cueva con gran fuego. Mas el ángel del Señor la custodiaba.
- 3Y aun así no podía maldecir a Satanás ni dañarlo de palabra, porque no tenía potestad sobre él, ni se atrevió a hacerlo con razones de su boca.
- 4Por tanto, el ángel le toleraba sin proferir palabra alguna mala, hasta que vino la Palabra de Dios, la cual dijo a Satanás: «Vete de aquí; ya una vez engañaste a Mis siervos, y en esta ocasión procuras destruirlos.
- 5A no ser por Mi misericordia, Yo te habría destruido a ti y a tus huestes de sobre la tierra. Mas he tenido paciencia contigo hasta el fin del mundo».
- 6Huyó entonces Satanás de delante del Señor. Pero el fuego continuó ardiendo alrededor de la cueva como brasa viva todo el día; el cual fue el cuadragésimo sexto día que Adán y Eva pasaron desde que salieron del huerto.
- 7Y viendo Adán y Eva que el ardor del fuego había mitigado en parte, comenzaron a caminar hacia la cueva para entrar en ella según acostumbraban; mas no pudieron por causa del calor del fuego.
- 8Comenzaron entonces ambos a llorar a causa del fuego que los apartaba de la cueva, y que venía hacia ellos ardiendo. Y tuvieron pavor.
- 9Dijo entonces Adán a Eva: «Mira este fuego del cual tenemos una porción en nosotros: el cual antes nos obedecía, mas ya no lo hace, ahora que traspasamos el término de la creación y mudamos nuestro estado, y fue alterada nuestra naturaleza. Mas el fuego no mudó en su naturaleza, ni se alteró desde su creación. Por eso ahora tiene potestad sobre nosotros; y cuando nos acercamos a él, abrasa nuestra carne».