4 Esdras · Capítulo 7
- 1Cuando terminé de hablar estas palabras, me fue enviado el ángel que había venido a mí en las noches anteriores.
- 2Y él me dijo: Levántate, Esdras, y escucha las palabras que vine a decirte.
- 3Y yo dije: Habla, Dios mío. Y él me dijo: El mar está colocado en un lugar amplio, para ser profundo e inconmensurable.
- 4Pero supongamos que la entrada fuese estrecha y semejante a un río.
- 5¿Quién podría descender al mar para verlo o para dominarlo? Si no pasase por lo estrecho, ¿cómo podría llegar a lo ancho?
- 6O bien: Una ciudad fue construida y situada en una llanura, y está llena de todas las cosas buenas.
- 7Mas la entrada a ella es estrecha y situada en un precipicio, con fuego a la derecha y agua profunda a la izquierda.
- 8Y no hay sino un sendero entre los dos, por el cual sólo un hombre puede andar.
- 9Si la ciudad fue dada en heredad a un hombre, ¿cómo podría el heredero recibir su heredad si no pasara por el peligro que está ante él?
- 10Y yo dije: Así es, Señor. Y él me dijo: Así es la porción de Israel.