2 Enoc · Capítulo 1
- 11. Había un sabio, un gran artífice, y el Señor le dedicó su amor y lo recibió, hasta el punto de hacerle contemplar las más altas moradas de los mayores y más sabios e inmutables reinos del Todopoderoso.
- 22. En aquel tiempo, dijo él, cuando cumplí ciento sesenta y cinco años, engendré a mi hijo Matusalén.
- 33. Después de esto, viví doscientos años y, en total, mi vida fue de trescientos sesenta y cinco años.
- 44. En el primer día del primer mes, estaba yo solo en mi casa descansando en mi lecho, cuando me dormí.
- 55. Y cuando estaba dormido, una gran tristeza se apoderó de mi corazón y lloré durante el sueño.
- 66. Y entonces se me aparecieron dos hombres, extraordinariamente grandes; sus rostros resplandecían como el sol y sus ojos eran como una llama.
- 77. Ellos estaban de pie, a la cabecera de mi lecho, y se pusieron a llamarme por mi nombre.
- 88. Y dijeron: 'Ten valor, Enoc, no temas; el Dios eterno nos ha enviado a ti y hoy deberás subir a los cielos con nosotros.'