2 Clemente · Capítulo 15
- 1Y no me parece que haya dado consejo de poca importancia sobre la continencia, y quien lo siga no se arrepentirá, sino que se salvará a sí mismo y a mí que le aconsejé.
- 2Porque no es pequeña recompensa hacer volver un alma errante y perdida para que sea salva.
- 3Pues esta es la retribución que podemos dar a Dios que nos creó.
- 4Si aquel que habla y oye, habla y oye con fe y amor.
- 5Permanezcamos, por tanto, en aquello en que creemos, justos y santos, para que con confianza podamos pedir a Dios, quien dice: Mientras todavía hablas, diré: Heme aquí.
- 6Porque esta palabra es señal de gran promesa.
- 7Pues el Señor dice que está más presto a dar que nosotros a pedir.
- 8Siendo, por tanto, partícipes de tan grande bondad, no tengamos envidia unos de otros al obtener tantos bienes.