1 Enoc · Capítulo 71
- 11. Y aconteció después de esto que mi espíritu fue trasladado y subió a los cielos; y vi a los santos hijos de Dios. Pisaban sobre llamas de fuego; sus vestiduras eran blancas, y también sus mantos, y sus rostros brillaban como la nieve.
- 22. Y vi dos corrientes de fuego, y la luz de aquel fuego brillaba como el jacinto, y caí sobre mi rostro delante del Señor de los Espíritus.
- 33. Y el ángel Miguel, uno de los arcángeles, me tomó de la mano derecha, y me levantó, y me condujo a todos los secretos, y me mostró todos los secretos de la justicia.
- 44. Y me mostró todos los secretos de los confines del cielo, y todas las cámaras de todas las estrellas y de todas las lumbreras, de dónde proceden delante del rostro de los santos.
- 55. Y trasladó mi espíritu al cielo de los cielos, y vi allí como una estructura edificada de cristales, y entre aquellos cristales lenguas de fuego vivo.
- 66. Y mi espíritu vio el cinto que ceñía aquella casa de fuego, y en sus cuatro lados había corrientes llenas de fuego vivo, y ellas ceñían aquella casa.
- 77. Y alrededor estaban serafines, querubines y ofanim; y estos son los que no duermen y guardan el trono de su gloria.
- 88. Y vi ángeles que no se podían contar, millares de millares, y diez mil veces diez mil, rodeando aquella casa. Y Miguel, y Rafael, y Gabriel, y Fanuel, y los santos ángeles que están sobre los cielos entran y salen de aquella casa.
- 99. Y salieron de aquella casa, y Miguel y Gabriel, Rafael y Fanuel, y muchos santos ángeles sin número.
- 1010. Y con ellos la Cabeza de los Días, su cabeza blanca y pura como la lana, y sus vestiduras indescriptibles.
- 1111. Y caí sobre mi rostro, y todo mi cuerpo desfalleció, y mi espíritu fue transfigurado; y clamé a gran voz… con el espíritu de poder, y bendije, y glorifiqué, y ensalcé.
- 1212. Y estas bendiciones que salieron de mi boca fueron agradables delante de aquella Cabeza de los Días.
- 1313. Y aquella Cabeza de los Días vino con Miguel y Gabriel, Rafael y Fanuel, millares y decenas de millares de ángeles sin número.
- 1414. Y vino a mí, y me saludó con su voz, y me dijo: Este es el Hijo del Hombre que ha nacido para la justicia, y la justicia permanece sobre él, y la justicia de la Cabeza de los Días no le desampara.
- 1515. Y me dijo: Él te anuncia paz en el nombre del mundo venidero; porque de allí ha procedido la paz desde la creación del mundo, y así será contigo por siempre, y por los siglos de los siglos.
- 1616. Y todos andarán en sus caminos, pues la justicia nunca le desampara; con él estarán sus moradas, y con él su heredad, y no serán separados de él por siempre, y por los siglos de los siglos.
- 1717. Y así habrá largura de días con aquel Hijo del Hombre, y los justos tendrán paz y camino recto, en el nombre del Señor de los Espíritus, por los siglos de los siglos.