Vida de Adán y Eva (Versión Latina) · Capítulo 29
- 1Y crucé yo, y el arcángel Miguel cruzó conmigo, y me condujo de nuevo
- 2al lugar de donde me había arrebatado. Escucha, hijo mío Set, aun lo restante de los secretos y misterios que han de ser, los cuales me fueron revelados cuando hube comido del árbol de la
- 3ciencia, y supe y comprendí lo que ha de acontecer en este siglo;
- 4lo que Dios tiene determinado hacer con Su creación del linaje humano. El Señor aparecerá en llama de fuego y de la boca de Su majestad promulgará mandamientos y estatutos, y le santificarán en la casa de la morada de Su majestad.
- 5Y Él les mostrará el paraje admirable de Su majestad. Y entonces edificarán casa al Señor su Dios en la tierra que Él les aparejará, y allí quebrantarán Sus estatutos, y su santuario será quemado, y su tierra quedará asolada, y ellos
- 6mismos serán esparcidos, por cuanto encendieron la cólera de Dios. Y una vez más los hará volver de su dispersión; y reedificarán la casa de Dios;
- 7y en el postrer tiempo la casa de Dios será ensalzada más que antaño. Y otra vez la iniquidad sobrepujará a la justicia. Y después Dios morará con los hombres en la tierra en forma visible; y entonces la justicia comenzará a brillar. Y la casa de Dios será honrada en el siglo venidero, y sus enemigos no podrán dañar más a los hombres que creen en Dios; y suscitará Dios para Sí un pueblo fiel, al cual salvará para siempre, y los impíos serán castigados
- 8por Dios, su Rey, los hombres que rehusaron amar Su ley. El cielo y la tierra, las noches y los días y todas las criaturas le obedecerán y no traspasarán Su precepto. Los hombres no mudarán sus
- 9obras, mas serán mudados por haber abandonado la ley del Señor. Por tanto, el Señor apartará de Sí a los malvados, y los justos resplandecerán como el sol ante Dios. Y
- 10en aquel tiempo los hombres serán purificados por agua de sus pecados. Mas los que no quisieren ser purificados por agua serán condenados. Y dichoso el varón que hubiere gobernado su alma cuando sobrevenga el Juicio y la grandeza de Dios sea manifiesta entre los hombres y sus obras examinadas por Dios, el justo Juez.'