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Testamento de Job · Capítulo 9

  1. 11. Y cuando yo hablé así con ellos, he aquí que mi esposa Sitis vino corriendo, vestida con harapos del servicio del amo por quien ella fue empleada como esclava, aunque ella hubiese sido prohibida de salir, para que los reyes, al verla, pudiesen llevarla como cautiva.
  2. 22. Y cuando ella llegó, se arrojó postrada a los pies de ellos, llorando y diciendo: ‘‘Acordaos, Elifaz y vosotros otros amigos, de cómo yo fui una vez con vosotros, y cómo cambié, cómo ahora estoy vestida para encontraros.’’
  3. 33. Entonces los reyes prorrumpieron en gran llanto y, en doble perplejidad, se quedaron en silencio. Mas Elifaz tomó su manto púrpura y lo lanzó sobre ella para envolverse con él.
  4. 44. Pero ella le preguntó diciendo: "Os pido como favor, mis Señores, que ordenéis a vuestros soldados que caven entre las ruinas de nuestra casa que cayó sobre mis hijos, para que sus huesos pudiesen ser llevados en perfecto estado a los sepulcros.
  5. 55. Pues como no tenemos, debido a nuestro infortunio, ningún poder, y así podemos por lo menos ver sus huesos.
  6. 66. Pues tengo como un bruto el sentimiento maternal de las fieras salvajes de que mis diez hijos deberían haber muerto en un día y ninguno de ellos podría dar un entierro decente.
  7. 77. Y los reyes ordenaron que fuesen desenterradas las ruinas de mi casa. Pero yo prohibí eso, diciendo: “No os preocupéis en vano; pues mis hijos no serán encontrados, pues están bajo la guardia de su Creador y Gobernante.''
  8. 88. Y los reyes respondieron y dijeron: “¿Quién negará que él está loco y delirando?
  9. 99. Pues aunque deseemos traer de vuelta los huesos de sus hijos, él nos prohíbe hacerlo, diciendo: ‘Ellos fueron llevados y colocados bajo la guardia de su Creador.’ Por tanto, pruébanos la verdad.”
  10. 1010. Pero yo les dije: “Levantadme para que yo pueda estar de pie”, y ellos me levantaron, sosteniendo mis brazos de ambos lados.
  11. 1111. Y me quedé de pie y pronuncié primero la alabanza a Dios y después de la oración les dije: ‘‘Mirad con los ojos hacia el Oriente.’’
  12. 1212. Y ellos miraron y vieron a mis hijos con coronas cerca de la gloria del Rey, el Gobernante del cielo.
  13. 1313. Y cuando mi esposa Sitis vio eso, ella cayó al suelo y se postró delante de Dios, diciendo: ‘‘Ahora yo sé que mi memoria permanece con el Señor.’’
  14. 1414. Y después de haber hablado eso, y la noche llegó, ella fue a la ciudad, de vuelta para el amo a quien ella servía como esclava, y se acostó en el pesebre del ganado y murió allí de agotamiento.
  15. 1515. Y cuando su despótico amo la buscó y no la encontró, él llegó al rebaño de sus ganados y allá la vio extendida sobre el pesebre, muerta, mientras todos los animales alrededor lloraban por ella.
  16. 1616. Y todos los que la veían lloraban y lamentaban, y el clamor se extendió por toda la ciudad.
  17. 1717. Y el pueblo la trajo, la envolvió y la sepultó cerca de la casa que había caído sobre sus hijos.
  18. 1818. Y los pobres de la ciudad hicieron un gran luto por ella y dijeron: “He aquí esta Sitis cuyo semejante en nobleza y gloria no es encontrado en ninguna mujer.
  19. 1919. El canto fúnebre para ella lo encontraréis en el registro.