Testamento de Job · Capítulo 11
- 11. Mas yo, deseoso de retomar mi trabajo de benevolencia por los pobres, les pregunté diciendo:
- 22. “Dadme a cada uno un cordero para vestir a los pobres en estado de desnudez y cuatro dracmas (monedas) de plata u oro”.
- 33. Entonces el Señor bendijo todo lo que me restó, y después de algunos días me volví rico en mercancías, en rebaños y en todas las cosas que había perdido, y volví a recibir todo al doble.
- 44. Entonces también tomé por esposa a vuestra madre y me convertí en padre de vosotros diez, en el lugar de los diez hijos que habían muerto.
- 55. Y ahora, mis hijos, dejadme advertiros: “He aquí que muero. Vosotros tomaréis mi lugar.
- 66. Sólo no abandonéis al Señor. Sed caritativos con los pobres; no despreciéis a los débiles. No toméis para vosotros esposas de extraños.
- 77. He aquí, mis hijos, dividiré entre vosotros lo que poseo, para que cada uno tenga control sobre lo que le es propio y tenga pleno poder para hacer el bien con su parte.”
- 88. Y después de haber hablado así, él trajo todos sus bienes y los dividió entre sus siete hijos, mas no dio nada de sus bienes a sus hijas.
- 99. Entonces dijeron al padre: "¡Nuestro señor y padre! ¿No somos también tus hijos? ¿Por qué, entonces, no nos das también una parte de tus bienes?"
- 1010. Entonces dijo Job a sus hijas: "No estéis airadas, mis hijas. No me olvidé de vosotras. He aquí que guardé para vosotras una posesión mejor que aquella que vuestros hermanos tomaron."
- 1111. Y él llamó a su hija cuyo nombre era Día (Yemima) y le dijo: “Toma este anillo doble que sirve de llave y ve hasta la casa del tesoro y tráeme el cofre de oro, para que yo pueda darte tu posesión”.
- 1212. Y ella fue y se lo trajo, y él abrió y sacó cintos de tres cuerdas sobre cuya apariencia ningún hombre puede hablar.
- 1313. Pues no eran trabajos terrenos, sino centellas celestiales de luz brillaban a través de ellos como los rayos del sol.
- 1414. Y él dio una cuerda para cada una de Sus hijas y dijo: “Colocadlas como cintos alrededor de vosotras, para que todos los días de vuestra vida ellos puedan rodearos y dotaros de todo lo bueno”.
- 1515. Y la otra hija, cuyo nombre era Cesia, dijo: "¿Es esta la posesión que tú dices ser mejor que la de nuestros hermanos? ¿Y ahora qué? ¿Podemos vivir con eso?"
- 1616. Y el padre de ellas les dijo: “Vosotras no apenas tenéis aquí lo suficiente para vivir, sino también estos os traen para un mundo mejor para vivir, en los cielos.
- 1717. ¿O vosotras no sabéis, mis hijas, el valor de estas cosas aquí? ¡Oíd entonces! Cuando el Señor me consideró digno de tener compasión de mí y de quitar de mi cuerpo las plagas y los gusanos, Él me llamó y me entregó estas tres cuerdas.
- 1818. Y Él me dijo: 'Levántate y ciñe tus lomos como un hombre que yo te exigiré y tú me declararás'.
- 1919. Y yo las tomé y las ceñí alrededor de mis lomos, e inmediatamente los gusanos dejaron mi cuerpo, y de la misma manera las plagas, y todo mi cuerpo ganó nuevas fuerzas a través del Señor, y así yo seguí adelante, como si nunca hubiese sufrido.
- 2020. Mas también en mi corazón olvidé los dolores. Entonces el Señor habló conmigo en Su gran poder y me mostró todo lo que fue y será.
- 2121. Ahora, mis hijas, al guardar esto, no tendréis al enemigo conspirando contra vosotras ni intenciones malas en vuestra mente, porque esto es una filacteria del Señor.
- 2222. Levantaos entonces y ceñíos con esto antes de que yo muera, para que podáis ver a los ángeles llegando en mi despedida, para que podáis contemplar con admiración los poderes de Dios.
- 2323. Entonces se levantó aquella cuyo nombre era Día (Yemima) y se ciñó; e inmediatamente ella dejó su cuerpo, como su padre había dicho, y asumió otro corazón, como si nunca se hubiese importado con las cosas terrenas.
- 2424. Y ella cantó himnos angélicos con la voz de los ángeles y cantó la alabanza angélica a Dios mientras danzaba.
- 2525. Entonces la otra hija, de nombre Cesia, se colocó el cinto y su corazón se transformó, de modo que ella no deseó más las cosas mundanas.
- 2626. Y su boca asumió el dialecto de los gobernantes celestiales (Arcontes) y ella cantó la doxología de la obra del Lugar Alto y si alguien deseare conocer la obra de los cielos puede tener una visión de los himnos de Cesia.
- 2727. Entonces la otra hija llamada Cuerno de Amaltea (Keren Happukh) se ciñó y su boca habló en la lengua de los que están en lo alto; pues su corazón fue transformado, elevándose por encima de las cosas mundanas.
- 2828. Ella habló en el dialecto de los Querubines, cantando alabanzas al Gobernante de los poderes cósmicos (virtudes) y exaltando Su gloria.
- 2929. Y quien quiera seguir los vestigios de la “Gloria del Padre” los encontrará escritos en las Oraciones del Cuerno de Amaltea.