Testamento de Isaac · Capítulo 2
- 11. Aconteció, pues, que cuando llegó la hora de que el patriarca Isaac saliese del cuerpo, Dios le envió al ángel de su padre Abraham, en la madrugada del día veintidós de Mesore.
- 22. Y díjole: ¡Salve, hijo de la promesa! (Pues era costumbre diaria del anciano y justo Isaac conversar con los ángeles.) Alzó él sus ojos hacia el rostro del ángel, y viólo tomando la semejanza de su padre Abraham; y abrió su boca, y alzó su voz, y clamó con gran gozo: He visto tu rostro como si hubiera visto el rostro de Dios.
- 33. Díjole el ángel: Oye, mi amado Isaac: he sido enviado por Dios para llevarte a los cielos y ponerte junto a tu padre Abraham, para que veas a todos los santos; porque tu padre te está esperando y viene en persona por ti.
- 44. He aquí que un trono ha sido preparado para ti cerca de tu padre Abraham, y tu suerte y la suerte de tu amado hijo Jacob sobrepujará la de todos los demás en toda la creación de Dios; por lo cual recibiste para siempre el nombre de Patriarca y Padre del Mundo.
- 55. Mas el anciano Isaac, siervo de Dios, dijo al ángel: 'Maravillado estoy de ti, porque eres mi padre.' El ángel respondió: Mi amado Isaac, yo soy el ángel que ministraba a tu padre Abraham.
- 66. Mas alégrate ahora, porque he de sacarte de la aflicción al gozo, del sufrimiento al reposo sempiterno. He de trasladarte de la prisión a un lugar espacioso, a un lugar de gozo y deleite; he de llevarte adonde hay luz, júbilo, alegría y abundancia que jamás desfallece.
- 77. Ordena, pues, tu testamento y una declaración para tu familia, porque debo trasladarte a descansar por toda la eternidad. Bienaventurado tu padre que te engendró; bienaventurado eres tú también; bienaventurado tu hijo Jacob, y bienaventurados tus descendientes que vendrán en pos de ti.