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Testamento de Abraham · Capítulo 3

  1. 11. Y mientras marchaban desde el campo hacia su casa, junto a aquel camino se hallaba un ciprés, y por orden del Señor el árbol clamó con voz humana diciendo: Santo, santo, santo es el Señor Dios, que llama hacia sí a aquellos que le aman; pero Abraham ocultó el misterio, juzgando que el capitán general no había oído la voz del árbol.
  2. 22. Y aproximándose a la casa se sentaron en el atrio; e Isaac, contemplando el semblante del ángel, dijo a Sara su madre: Señora mía y madre, he aquí que el varón que está sentado con mi padre Abraham no pertenece al linaje de los moradores de la tierra.
  3. 33. Y corrió Isaac y le saludó, postrándose a los pies del Incorpóreo; y el Incorpóreo le bendijo diciendo: El Señor Dios te concederá la promesa que hizo a tu padre Abraham y a su descendencia, y otorgará asimismo la preciosa oración de tu padre y de tu madre.
  4. 44. Y dijo Abraham a Isaac su hijo: Hijo mío Isaac, saca agua del pozo y tráemela en la vasija, a fin de que lavemos los pies de este forastero, pues viene fatigado viniendo a nosotros tras un largo viaje.
  5. 55. Y corrió Isaac al pozo y sacó agua en la vasija y la trajo a ellos; y acercándose Abraham lavó los pies del capitán general Miguel, y conmovido en sus entrañas, prorrumpió en llanto por el huésped.
  6. 66. E Isaac, viendo llorar a su padre, lloró también; y el príncipe supremo, al verlos derramar lágrimas, lloró asimismo juntamente con ellos, y las lágrimas del capitán general cayeron en la vasija sobre el agua del lebrillo y se tornaron en piedras preciosas.
  7. 77. Y Abraham, contemplando aquel prodigio y lleno de asombro, tomó las piedras secretamente y ocultó el misterio, guardándolo en su corazón.