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Testamento de Abraham · Capítulo 2

  1. 11. Y el príncipe supremo se apartó de la faz de Dios, y descendió hasta Abraham junto a la encina de Mamre, hallando al justo Abraham en el campo cercano, sentado junto a las yuntas de bueyes de labranza, con los hijos de Masek y otros siervos suyos, en número de doce.
  2. 22. Y he aquí que el capitán general se allegó a él, y Abraham, divisando al arcángel Miguel que venía de lejos a la manera de un guerrero hermosísimo, se levantó y le salió al encuentro conforme a su costumbre, pues solía acoger a todos los extranjeros.
  3. 33. Y el príncipe supremo le saludó diciendo: Salve, venerado padre, alma justa escogida de Dios, verdadero hijo del reino celestial.
  4. 44. Abraham respondió al capitán general: Salve, honrado guerrero, refulgente como el sol y el más hermoso entre los hijos de los hombres; seas bienvenido; por tanto suplico a tu presencia me declares de dónde viene este mancebo de tu edad; enséñame a mí, tu suplicante, de qué lugar, de qué ejército y de qué camino tu hermosura ha llegado hasta aquí.
  5. 55. El príncipe supremo respondió: Yo, oh justo Abraham, vengo de la gran ciudad. Fui comisionado por el gran Rey para ocupar el sitio de un buen amigo suyo, porque el Rey le ha llamado ante su presencia.
  6. 66. Y dijo Abraham: Ven, señor mío, ven conmigo hasta mi hacienda. El capitán general contestó: Vengo contigo; y encaminándose al campo de labranza, se sentaron junto a los trabajadores.
  7. 77. Y dijo Abraham a sus criados, los hijos de Masek: Id a la manada de caballos y traed dos corceles, dóciles, mansos y sosegados, para que yo y este forastero cabalguemos en ellos.
  8. 88. Mas el capitán general replicó: No sea así, señor mío Abraham, no permitan que traigan caballos, pues me abstengo de cabalgar sobre animal cuadrúpedo alguno. ¿Acaso mi Rey no es rico en abundantes dones, teniendo señorío sobre los hombres y sobre toda especie de ganados? Mas yo me abstengo de subir sobre cuadrúpedo alguno.
  9. 99. Caminemos pues a pie, oh alma justa, con ligereza hasta que lleguemos a tu morada. Y Abraham dijo: Amén, así sea hecho.