Testamento de Abraham · Capítulo 19
- 11. Y subiendo a su aposento se acostó en el lecho, y vino la Muerte y se puso en pie delante de él. Y Abraham le dijo: Apártate de mí, porque deseo reposar, por cuanto mi espíritu padece hondo desfallecimiento.
- 22. La Muerte respondió: No me apartaré de ti hasta que tome tu alma. Y Abraham con rostro severo y mirada encendida dijo a la Muerte: ¿Quién te ordenó que profirieras esto? Con soberbia pronuncias estas palabras, y ciertamente no iré contigo hasta que el capitán general Miguel venga a mí, y entonces marcharé con él.
- 33. Mas esto también te digo: si quieres que te siga, explícame todas tus mudanzas: las siete cabezas flamantes de serpiente, y qué significa la faz de precipicio, y qué la espada cortante, y qué el río impetuoso de gran rugido, y qué el mar embravecido que brama con tanta furia.
- 44. Instrúyeme asimismo tocante al trueno irresistible, y al relámpago aterrador, y a la copa hedionda mezclada con ponzoñas. Dame razón de todas estas cosas.
- 55. Y la Muerte respondió diciendo: Escucha, justo Abraham. A lo largo de siete edades yo asolo al mundo y acarreo a todos hacia el Hades: reyes y potentados, ricos y menesterosos, siervos y hombres libres; a todos los escolto hasta las profundidades del Hades, y con este propósito te descubrí las siete cabezas de serpiente.
- 66. El rostro de fuego te lo mostré porque muchos perecen devorados por las llamas, y contemplan la muerte bajo figura de fuego.
- 77. El rostro de precipicio te lo manifesté porque muchos hombres perecen cayendo desde la copa de los árboles o de peñascos espantables perdiendo la vida, y ven a la muerte bajo la traza de un despeñadero terrible.
- 88. El rostro de espada te lo mostré porque multitud de hombres caen muertos a espada en las guerras, y miran a la muerte bajo forma de espada.
- 99. El rostro del gran río caudaloso te lo descubrí porque muchos quedan anegados y fenecen arrebatados por la avenida de copiosas aguas y arrastrados por impetuosos torrentes, viendo a la muerte antes de su tiempo.
- 1010. El rostro del mar tempestuoso te lo mostré por cuanto muchos en el mar, sumergidos entre grandes olas y padeciendo naufragio, son tragados por el abismo y contemplan a la muerte como si fuera el mar.
- 1111. El trueno intolerable y el relámpago espantoso te los mostré porque muchos hombres en sazón de tempestad topan con truenos insoportables y rayos asoladores que descargan sobre ellos, y de este modo experimentan la muerte.
- 1212. Te descubrí asimismo las fieras ponzoñosas: las víboras y los basiliscos, los leopardos, los leones y los leoncillos, los osos y los áspides; y en suma, te mostré la semblanza de todas las bestias feroces, oh justo, porque muchos hombres son despedazados por las fieras salvajes;
- 1313. y otros son mordidos por culebras venenosas, serpientes, víboras, cerastas, basiliscos y áspides, rindiendo el aliento y muriendo.
- 1414. Te mostré asimismo los cálices destructores llenos de veneno, porque muchos hombres a quienes otros suministran ponzoña para beber parten al instante de improviso.