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Testamento de Abraham · Capítulo 10

  1. 11. Y el arcángel Miguel descendió y tomó a Abraham sobre un carro de querubines, y le ensalzó en los aires celestiales, y le guio sobre la nube juntamente con sesenta ángeles; y Abraham subió en la cuadriga sobre toda la faz de la tierra.
  2. 22. Y contempló Abraham el mundo tal como era en aquel día: unos arando los campos, otros guiando carretas, en un lugar hombres apacentando ganados, y en otro velando sobre ellos por la noche, y danzando, tañendo instrumentos y tocando arpas; en otra parte hombres riñendo y litigando en juicio; y en otro lugar hombres llorando y guardando memoria de sus difuntos.
  3. 33. Vio asimismo a los recién desposados acogidos con gran honra; y en suma, vio todas las cosas que se hacen en el mundo, tanto las buenas como las malas.
  4. 44. Pasando pues Abraham sobre ellos, vio hombres que empuñaban espadas, blandiendo espadas afiladas en sus manos; y preguntó Abraham al capitán general: ¿Quiénes son estos?
  5. 55. El príncipe supremo respondió: Estos son ladrones y salteadores que pretenden cometer homicidios, robar, abrasar y destruir.
  6. 66. Dijo Abraham: Señor, Señor, escucha mi clamor y manda que las fieras del bosque salgan y los devoren. Y mientras aún hablaba, fieras salvajes salieron del bosque y los devoraron.
  7. 77. Y contempló en otro paraje a un hombre y a una mujer cometiendo fornicación entre sí, y dijo: Señor, Señor, ordena que la tierra se abra y se los trague. Y al instante la tierra se hendió y los devoró.
  8. 88. Y vio en otro sitio a unos hombres horadando una casa y llevándose los bienes ajenos, y exclamó: Señor, Señor, manda que baje fuego del cielo y los consuma. Y mientras hablaba, descendió fuego del cielo y los consumió.
  9. 99. Y al punto vino una voz del cielo al capitán general, diciendo de esta manera: Oh príncipe supremo Miguel, manda detener el carro y aparta a Abraham para que no mire toda la tierra; porque si contempla a todos los que viven en iniquidad, destruirá toda la creación.
  10. 1010. Pues he aquí que Abraham no ha pecado y no tiene conmiseración de los pecadores; mas yo formé el mundo y no quiero la muerte del pecador, sino esperar a que se convierta y viva.
  11. 1111. Lleva por tanto a Abraham hasta la primera puerta del cielo, para que allí contemple los juicios y las recompensas, y se duela de las almas de los pecadores a quienes quitó la vida.