Sabiduría de Salomón · Capítulo 17
- 11. Porque grandes son tus juicios y difíciles de explicar; por eso las almas sin instrucción se extraviaron.
- 22. Porque cuando los injustos pensaban oprimir a la nación santa, quedaron encerrados en sus casas, prisioneros de las tinieblas y encadenados con los grillos de una larga noche, desterrados de la providencia eterna.
- 33. Porque mientras pensaban quedar ocultos en sus pecados secretos, fueron esparcidos bajo un velo tenebroso de olvido, horriblemente espantados y turbados por extrañas apariciones.
- 44. Porque ni el escondrijo que los guardaba los libraba del miedo; sino que ruidos como de aguas que caen resonaban alrededor de ellos, y se les aparecían visiones tristes de semblantes sombríos.
- 55. Ninguna fuerza del fuego podía darles luz, ni las brillantes llamas de las estrellas alcanzaban a alumbrar aquella noche horrible.
- 66. Solamente se les aparecía un fuego encendido por sí mismo, muy terrible; y aterrados, tenían por peores las cosas que veían que aquella visión que no veían.
- 77. En cuanto a las ilusiones del arte mágica, fueron derribadas, y su jactancia de sabiduría fue reprendida con afrenta.
- 88. Porque los que prometían ahuyentar los terrores y las turbaciones del alma enferma, ellos mismos enfermaban de un miedo ridículo.
- 99. Porque aunque nada terrible los espantase, asustados por el paso de los animales y el silbo de las serpientes,
- 1010. morían de miedo, rehusando mirar aun al aire, del cual por ningún lado se puede huir.
- 1111. Porque la maldad, condenada por su propio testimonio, es muy medrosa, y oprimida por la conciencia, siempre imagina lo peor.
- 1212. Porque el miedo no es otra cosa que el abandono de los socorros que ofrece la razón.
- 1313. Y cuanto menor es la esperanza interior, tanto mayor parece la ignorancia de la causa que produce el tormento.
- 1414. Mas ellos, durmiendo el mismo sueño en aquella noche, verdaderamente intolerable, que había venido sobre ellos del fondo del Hades inevitable,
- 1515. ya eran perseguidos por apariciones monstruosas, ya desfallecían, faltándoles el ánimo; porque un temor repentino e inesperado cayó sobre ellos.
- 1616. Así, cualquiera que allí cayese quedaba estrechamente guardado, encerrado en una cárcel sin rejas de hierro.
- 1717. Porque fuese labrador, o pastor, o trabajador del campo, era sorprendido y padecía aquella necesidad inevitable; porque todos estaban atados con una misma cadena de tinieblas.
- 1818. Fuese el viento que silbaba, o el canto melodioso de las aves entre las ramas frondosas, o el agradable caer del agua que corre con ímpetu,
- 1919. o el terrible estruendo de piedras que ruedan, o la carrera invisible de animales que saltan, o el rugido de las fieras más salvajes, o el eco que resuena de las cavidades de los montes, todo ello los hacía desfallecer de miedo.
- 2020. Porque todo el mundo resplandecía con luz clara, y nadie era impedido en sus trabajos;
- 2121. solamente sobre ellos se extendía una noche pesada, imagen de las tinieblas que después los habían de recibir; mas ellos eran para sí mismos más pesados que las tinieblas.