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Sabiduría de Salomón · Capítulo 16

  1. 11. Por eso fueron dignamente castigados por criaturas semejantes, y atormentados por multitud de animales.
  2. 22. En lugar de este castigo, tratando benignamente a tu pueblo, le preparaste un manjar de sabor maravilloso, codornices, para satisfacer su apetito,
  3. 33. a fin de que aquéllos, deseando comida, perdiesen aun el apetito necesario por la vista repugnante de los animales enviados contra ellos; mas éstos, padeciendo escasez por poco tiempo, participasen de un sabor nuevo.
  4. 44. Porque era necesario que sobre aquéllos que ejercían tiranía viniese escasez inevitable, y que a éstos sólo se les mostrase cómo eran atormentados sus enemigos.
  5. 55. Porque cuando vino sobre éstos el terrible furor de las fieras, y perecían por las mordeduras de las serpientes tortuosas, tu ira no duró hasta el fin;
  6. 66. sino que fueron turbados por poco tiempo para ser amonestados, teniendo una señal de salvación que les recordase el mandamiento de tu ley.
  7. 77. Porque el que se volvía hacia ella no era salvo por lo que veía, sino por ti, que eres el Salvador de todos.
  8. 88. Y con esto hiciste que nuestros enemigos confesasen que tú eres el que libra de todo mal.
  9. 99. Porque a ellos los mataban las mordeduras de las langostas y de las moscas, y no se halló remedio para su vida, porque eran dignos de ser castigados por tales bichos.
  10. 1010. Mas a tus hijos ni los dientes de los dragones venenosos vencieron; porque tu misericordia vino en su socorro y los sanó.
  11. 1111. Porque eran picados para que se acordasen de tus palabras, y pronto eran salvados, para que no cayendo en profundo olvido, estuviesen siempre atentos a tus beneficios.
  12. 1212. Porque no los sanó hierba ni emplasto, sino tu palabra, oh Señor, que todo lo sana.
  13. 1313. Porque tú tienes poder sobre la vida y la muerte; llevas a las puertas del Hades, y de allí haces subir.
  14. 1414. El hombre, en verdad, mata por su malicia; mas el espíritu, una vez salido, no vuelve, ni el alma recogida es restituida.
  15. 1515. Mas no es posible escapar de tu mano.
  16. 1616. Porque los impíos, que negaron conocerte, fueron azotados por la fuerza de tu brazo; fueron perseguidos por lluvias extrañas, granizos y aguaceros inevitables, y consumidos por el fuego.
  17. 1717. Porque, lo que es más maravilloso, el fuego tenía más fuerza en el agua, que todo lo apaga; porque el universo pelea por los justos.
  18. 1818. Porque a veces la llama se amansaba, para no quemar los animales enviados contra los impíos, sino para que ellos mismos viesen y entendiesen que eran perseguidos por el juicio de Dios.
  19. 1919. Y otras veces ardía aun en medio del agua sobre la fuerza del fuego, para destruir los frutos de una tierra injusta.
  20. 2020. En lugar de esto, sustentaste a tu pueblo con manjar de ángeles, y les enviaste del cielo pan preparado sin trabajo, capaz de dar todo deleite y acomodado a todo gusto.
  21. 2121. Porque tu sustento manifestaba tu dulzura para con tus hijos, y sirviendo al deseo del que lo comía, se transformaba según el gusto de cada uno.
  22. 2222. Mas la nieve y el hielo soportaban el fuego sin derretirse, para que supiesen que el fuego, ardiendo en el granizo y centelleando en la lluvia, destruía los frutos de los enemigos.
  23. 2323. Mas éste, a su vez, olvidaba aun su propia fuerza, para que los justos fuesen sustentados.
  24. 2424. Porque la criatura que te sirve a ti, que eres el Creador, redobla su fuerza contra los injustos para castigo, y la amansa en favor de los que confían en ti.
  25. 2525. Por eso también entonces, transformándose en todo, servía a tu gracia, que a todos sustenta, según el deseo de los necesitados;
  26. 2626. para que tus hijos, oh Señor, a quienes amas, supiesen que no son las cosechas de frutos las que sustentan al hombre, sino que es tu palabra la que conserva a los que confían en ti.
  27. 2727. Porque lo que el fuego no destruía, calentado por un leve rayo de sol, luego se derretía,
  28. 2828. para que se supiese que es menester adelantarse al sol para darte gracias, y orar a ti al rayar el día.
  29. 2929. Porque la esperanza del ingrato se derretirá como la escarcha del invierno, y se escurrirá como agua inútil.