¿Quién es el rico que se salva? (Clemente) · Capítulo 36
- 1Todos los fieles, por tanto, son buenos y semejantes a Dios, dignos del nombre que los rodea como una diadema. Hay, además, algunos elegidos entre los elegidos, más o menos distinguidos por retirarse de las olas del mundo como barcos que llegan a la orilla y ponerse a salvo. No desean parecer santos y se avergüenzan si alguien los llama así; esconden en las profundidades de su mente los misterios inefables y rehúsan exhibir su nobleza ante el mundo. El Verbo los llama 'luz del mundo y sal de la tierra'. Esta es la semilla, la imagen y semejanza de Dios, Su verdadero hijo y heredero, enviado aquí como en peregrinación, por la elevada administración y conveniente disposición del Padre, por quien fueron creadas las cosas visibles e invisibles del mundo: unas para su servicio, otras para su disciplina, otras para su instrucción. Todas las cosas permanecen unidas mientras la semilla se halla aquí; cuando sea recogida, estas cosas se disolverán muy pronto.