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Sobre la resurrección (Atenágoras) · Capítulo 10

  1. 1Pues lo que no concuerda con su voluntad es tal porque es injusto o indigno de él. A su vez, la injusticia se refiere o al que ha de resucitar o a alguien distinto de él. Pero es evidente que ningún ser exterior a él y contado entre las cosas existentes sufre daño. Las naturalezas espirituales (nohtai fuseis) no pueden ser perjudicadas por la resurrección de los hombres, pues esta no impide que existan ni les inflige pérdida o violencia alguna. Tampoco sufriría injusticia la naturaleza de los seres irracionales o inanimados, ya que no existirán después de la resurrección, y no se puede cometer injusticia contra lo que no existe.
  2. 2Aunque alguien supusiera que existen para siempre, no sufrirían injusticia por la renovación de los cuerpos humanos. Pues si ahora, al servir a la naturaleza y las necesidades de los hombres mientras estos los requieren, y al ser sometidos al yugo y a toda clase de trabajos penosos, no padecen injusticia, mucho menos la padecerán cuando los hombres se vuelvan inmortales y libres de necesidades, ya no precisen de sus servicios y ellos mismos queden liberados de la servidumbre. Si tuvieran el don del habla, no acusarían al Creador de haberlos hecho, contra la justicia, inferiores a los hombres porque no participan de la misma resurrección. Pues el Ser justo no asigna un mismo fin a criaturas cuya naturaleza no es igual. Además, entre criaturas que carecen de noción de justicia no puede haber queja de injusticia.
  3. 3Tampoco puede decirse que se cometa injusticia contra el hombre que ha de resucitar, pues está compuesto de alma y cuerpo y no sufre daño en ninguno de los dos. Nadie en su sano juicio afirmará que su alma sufre injusticia, porque al decirlo censuraría sin advertirlo también la vida presente: si ahora, mientras habita en un cuerpo sujeto a corrupción y sufrimiento, no se le hace injusticia, mucho menos la padecerá cuando viva unida a un cuerpo libre de corrupción y sufrimiento. El cuerpo, a su vez, no padece injusticia: si no se le hace ninguna ahora cuando, siendo corruptible, está unido a lo incorruptible, manifiestamente tampoco la padecerá cuando, siendo incorruptible, se una a lo incorruptible.
  4. 4No; tampoco puede decir nadie que sea obra indigna de Dios resucitar y reunir de nuevo un cuerpo disuelto. Pues si la obra inferior no era indigna de él, a saber, formar el cuerpo sujeto a corrupción y sufrimiento, mucho menos lo será la superior: formar uno no sujeto a corrupción ni a sufrimiento.