Historia de los Recabitas · Capítulo 8
- 11. Y aconteció después de estas cosas que murió el rey de la ciudad de Jerusalén, y se levantó otro rey.
- 22. Y todo el pueblo se congregó ante él y le dio queja acerca de nosotros, diciendo: «Hay algunos de tu pueblo que se han apartado de nuestras costumbres».
- 33. Convocólos, pues, el rey y les preguntó por qué hacían esto; y mandó llamarnos y nos preguntó: «¿Quiénes sois vosotros, de qué religión y de qué tierra?»
- 44. Y nosotros le respondimos: «Somos hijos de tu siervo, y nuestro padre es Recab, hijo de Jonadab; y cuando Jeremías el profeta predicaba en los días del rey tu padre, proclamó destrucción contra la ciudad de Jerusalén, diciendo: De aquí a tres días toda la ciudad perecerá.
- 55. Y el rey tu padre, oyendo esto, se arrepintió de sus pecados y mandó a todos apartarse de su mal camino.
- 66. Y nuestro padre, siervo tuyo, oyendo esto, nos mandó diciendo: No bebáis vino alguno en vaso, ni comáis pan cocido al fuego, hasta que el Señor oiga vuestra súplica.
- 77. Y nosotros obedecimos el mandato de nuestro padre, y desnudamos nuestros cuerpos, ni bebimos vino ni comimos pan, e imploramos al Señor por la ciudad de Jerusalén; y el Señor se compadeció de su pueblo y apartó su furor; y viendo esto, se alegró nuestra alma y dijimos: Bueno es para nosotros perseverar así».