Historia de los Recabitas · Capítulo 4
- 11. Y vi allí sentado a un varón desnudo, y dije entre mí: De cierto este no es el tentador.
- 22. Y me acordé de la voz de la nube que me decía: Ni aun el tentador de este mundo pasa a través de mí.
- 33. Y cobrando ánimo, le dije: «Paz a ti, hermano». Y él respondiendo, me dijo: «La gracia de mi Dios sea contigo».
- 44. Volví a preguntarle: «Dime, varón de Dios, ¿quién eres tú?»
- 55. Respondió y me dijo: «¿Quién eres tú primero?»
- 66. Y respondiéndole, le conté todas mis cosas, y cómo había rogado a Dios y Él me había traído a este lugar.
- 77. Respondió él y me dijo: «Yo también sé que eres varón de Dios, porque de otro modo no habrías podido cruzar las nubes, ni el río, ni el aire.
- 88. Porque la anchura del río es de unos treinta mil pasos, y la nube llega hasta el cielo, y la hondura del río desciende hasta el abismo.