LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

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Historia de los Recabitas · Capítulo 4

  1. 11. Y vi allí sentado a un varón desnudo, y dije entre mí: De cierto este no es el tentador.
  2. 22. Y me acordé de la voz de la nube que me decía: Ni aun el tentador de este mundo pasa a través de mí.
  3. 33. Y cobrando ánimo, le dije: «Paz a ti, hermano». Y él respondiendo, me dijo: «La gracia de mi Dios sea contigo».
  4. 44. Volví a preguntarle: «Dime, varón de Dios, ¿quién eres tú?»
  5. 55. Respondió y me dijo: «¿Quién eres tú primero?»
  6. 66. Y respondiéndole, le conté todas mis cosas, y cómo había rogado a Dios y Él me había traído a este lugar.
  7. 77. Respondió él y me dijo: «Yo también sé que eres varón de Dios, porque de otro modo no habrías podido cruzar las nubes, ni el río, ni el aire.
  8. 88. Porque la anchura del río es de unos treinta mil pasos, y la nube llega hasta el cielo, y la hondura del río desciende hasta el abismo.