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Historia de los Recabitas · Capítulo 5

  1. 11. Y habiendo terminado este discurso, habló de nuevo aquel varón: «¿Has venido tú aquí de la vanidad del mundo?»
  2. 22. Yo le dije: «¿Por qué estás desnudo?» Él dijo: «¿Cómo sabes que estoy desnudo?
  3. 33. Tú estás vestido de pieles de bestias de la tierra, las cuales se corrompen juntamente con tu cuerpo; mas mira hacia lo alto del cielo y contempla de qué naturaleza es mi vestidura».
  4. 44. Y mirando yo al cielo, vi su rostro como el rostro de un ángel, y sus vestidos como relámpago que resplandece del oriente al occidente; y temí en gran manera, pensando que fuese el Hijo de Dios, y temblé cayendo en tierra.
  5. 55. Mas él, extendiendo su mano, me levantó, diciendo: «Levántate, que yo también soy uno de los bienaventurados; ven conmigo y te llevaré a los ancianos».
  6. 66. Y tomándome de la mano, anduvo conmigo y me condujo hacia cierta compañía; y había en aquella congregación ancianos semejantes a hijos de Dios, y jóvenes estaban de pie junto a los ancianos.
  7. 77. Y cuando me acerqué a ellos, dijeron: «Este varón ha venido acá de la vanidad del mundo; venid, roguemos al Señor y Él nos revelará este misterio.
  8. 88. ¿Acaso no estará cercano el fin, que ha venido acá el hombre de vanidad?»
  9. 99. Levantáronse, pues, e imploraron unánimes al Señor; y he aquí dos ángeles descendieron del cielo y dijeron: «No temáis al hombre, porque Dios lo ha enviado para que permanezca siete días y aprenda vuestro modo de vida, y luego salga y vuelva a su propio lugar».
  10. 1010. Habiendo dicho esto, los ángeles de Dios ascendieron al cielo delante de nuestros ojos.