Historia de los Recabitas · Capítulo 6
- 11. Entonces los ancianos de los bienaventurados me encomendaron a uno de los servidores, diciendo: «Guárdalo por siete días».
- 22. El servidor, pues, que me recibió me llevó a su cueva, y nos sentamos debajo de un árbol a comer.
- 33. Porque desde la hora sexta hasta la sexta comíamos, y de la raíz del árbol manaba agua más dulce que la miel, y bebíamos hasta saciarnos, y de nuevo el agua volvía a su lugar.
- 44. Y toda la comarca de aquellos parajes oyó hablar de mí, cómo había llegado allá un hombre de la vanidad del mundo; y conmovióse toda la tierra, y venían a verme porque les parecía cosa admirable.
- 55. Preguntábanme, por tanto, todas las cosas y yo les respondía, hasta que desfallecí de espíritu y de cuerpo; y rogué al varón de Dios que me servía, diciendo: «Ruégote, hermano, si viniere alguno a verme, diles que no está aquí, para que repose un poco».
- 66. Mas clamó el varón de Dios, diciendo: «¡Ay de mí, que la historia de Adán se renueva en mí! Porque Satanás le engañó por medio de Eva, y este varón con su lisonja procura hacerme mentiroso mientras estuviere aquí.
- 77. Quitadme de aquí, porque huiré de este lugar.
- 88. Pues he aquí procura sembrar en mí simiente del mundo de vanidad».
- 99. Y levantóse contra mí toda la muchedumbre y los ancianos, y dijeron: «Apártate de nosotros, hombre; no sabemos de dónde has venido a nosotros».
- 1010. Mas yo prorrumpí en gran llanto y perdí el sentido; y clamé a los ancianos, diciendo: «Perdonadme, señores míos». Y los ancianos los sosegaron e hicieron callar.
- 1111. Entonces les conté todo desde el principio hasta aquel punto, diciendo: «Rogué al Señor venir a vosotros, y Él me tuvo por digno».
- 1212. Dijeron los ancianos: «Y ahora, ¿qué quieres que hagamos contigo?» Yo les dije: «Deseo aprender de vosotros vuestra manera de vivir».